En este contexto, afirma que “la ciencia y salud pública han puesto un foco en comprender cómo y por qué se producen alteraciones en el embarazo, porque proteger la vida de la población más vulnerable en esta etapa tendrá un impacto muy significativo en el desarrollo de estas patologías durante la adultez y la vejez”. En ese contexto se realizan las investigaciones en el Limaf-UdeC. En el laboratorio han indagado los efectos de enfermedades del embarazo como diabetes gestacional o preeclampsia desde el estudio de alteraciones en la placenta, y González expone que “ha surgido información que muestra que el estrés por condiciones de vida y socioeconómicas puede ser un factor determinante para desarrollar una enfermedad del embarazo o para que una enfermedad tenga consecuencias más severas”.

Y así se impulsó el desarrollo de una nueva línea con el estudio en curso. Al respecto, aclara que desde la evidencia se desconocen los efectos a largo plazo del estrés materno en tiempo prenatal o postnatal, y cuáles son los factores que mayormente inciden en que se genere el estrés, que no son sólo biológicos o físicos, también socioeconómicos y emocionales. Y es ahí donde el concepto de sobrecarga alostática que está al centro de la nueva investigación es clave, permitiendo incorporar diversidad de situaciones.

“Este enfoque de estudio no se ha utilizado en población de gestantes, menos en nuestro país o región”, sostiene. El investigador proyecta que los resultados, que deben estar en marzo de 2027, permitan conocer y contextualizar la experiencia del embarazo, la influencia de las condiciones socioeconómicas para afrontar una situación crítica como el primer año de pandemia, y los factores más relevantes que aumentan el estrés durante la gestación en la población local y sus repercusiones para la salud de la diada. Esta información se compilará tanto en artículos científicos como documentos de utilidad para el sistema de salud público nacional, para lo que destaca como fundamental la cooperación generada con los Cesfam.

“Éste es un estudio inicial en la temática, por lo que tenemos claro que es necesario seguir desarrollando otros para saber cuál es la realidad psicosocial del embarazo y cuál es su impacto en la salud de las personas”, concluye.