Una segunda medida poco razonable es la reducción de un 3% parejo del presupuesto de los ministerios. Pese a los avances en coordinación de la institucionalidad de lucha contra el crimen organizado y el aumento de equipamiento de las policías, entre otras iniciativas en el gobierno anterior, el candidato Kast habló a lo largo de su campaña de que se vivía una catástrofe en seguridad. No obstante, el ahora presidente Kast propone reduce el presupuesto de seguridad en 72 mil millones de pesos para el presente año.
La reducción pareja de un 3% del gasto de los ministerios afecta la eficiencia de la gestión pública. En general, lo que se reduce en estos casos es la inversión pública, por tanto lo más probable es que inversiones importantes para el país vayan a ser postergadas, afectando a la población y a la economía. Cualquier reducción pareja del gasto es ineficiente, pues no valora ni la prioridad de los distintos gastos ni la eficiencia con que se está operando, en circunstancias que hay graves problemas en educación, en salud, en particular con las listas de espera, por lo cual reducir su presupuesto tendrá un grave efecto sobre el 80% de la población que se atiende en el sistema público de salud.
Paralelamente, el gobierno mantiene la idea de bajar de 27 a 23% el impuesto a las empresas más grandes (que representan el 1% del total de empresas). Si a esta medida se suma el restablecimiento de la integración tributaria, la eliminación del impuesto a las ganancias de capital de títulos de baja frecuencia y la eliminación transitoria del IVA a la vivienda los ingresos fiscales caerán entre 5. 000 y 6.
000 millones de dólares, lo que aumentara significativamente el déficit fiscal.