El núcleo del plan de Milei implica alejarse del sistema verticalmente integrado actual, en el que la empresa estatal Belgrano Cargas controla la infraestructura, los trenes y las operaciones. Este modelo se utiliza ampliamente en el continente americano, incluso en ferrocarriles privados en EEUU, México y Brasil. En su lugar, el gobierno planea dividir Belgrano Cargas en nueve subastas independientes que incluyan vías, almacenes y operaciones en tres corredores.

Los adjudicatarios deberán permitir el modelo de “acceso abierto” (Open Access), un sistema en el que múltiples operadores pueden circular con trenes por la misma infraestructura. Funcionarios, incluido el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sostienen que este enfoque no solo fomenta la competencia, sino que además tiene base legal en una ley de 2015 aprobada durante el mandato de la exPresidenta Cristina Fernández de Kirchner. “Es clave que exista Open Access para que haya competencia en la operación de las vías”, afirmó Sturzenegger en una respuesta escrita.

Aunque Milei ha eliminado muchas regulaciones aprobadas por gobiernos anteriores, esta se ha mantenido. “La ley Open Access la dejó porque está totalmente alineada con los principios y valores de este gobierno. Es una ley que promueve la competencia”, afirmó Alejandro Núñez, director de Belgrano Cargas, quien lidera el proceso de privatización.

En un comunicado, el consorcio de exportadores de granos expresó su apoyo a un modelo de acceso abierto, pero señaló que no puede confirmar si presentará una oferta hasta que el gobierno publique los documentos finales de la licitación. El grupo representa alrededor del 85% del transporte actual de Belgrano Cargas. “Una operación de acceso abierto más eficiente puede acelerar la modernización que el sistema necesita desde hace décadas, creando un ferrocarril para todos los argentinos”, afirmó el consorcio en una respuesta escrita.

Grupo México discrepa de forma contundente, y su postura se perfila como uno de los mayores riesgos para el éxito de la subasta. El conglomerado, controlado por el multimillonario Germán Larrea, se ha comprometido a realizar una inversión inicial de US$ 3. 000 millones para reconstruir el sistema ferroviario argentino.

Sin embargo, busca pujar por la red completa, o al menos asegurar un corredor entero, en lugar de competir por activos fragmentados bajo un esquema de acceso abierto. El director ejecutivo López ha viajado a Argentina en cinco ocasiones desde que Milei asumió el cargo para reunirse con funcionarios e inspeccionar la red, sin lograr hasta ahora un acuerdo. Núñez, de Belgrano, sostiene que cualquier empresa podría implementar su modelo integrado siempre que participe en cada subasta de un corredor y permita el acceso de otros operadores a las vías.

López afirma que el acceso abierto socava la rentabilidad y advierte que “todo el mundo pierde dinero” con ese sistema. Grupo México destacó su experiencia. Tras la privatización ferroviaria de México en 1997, la empresa ayudó a transformar una red deteriorada en una arteria clave para el comercio norteamericano.

Ahora ve un potencial similar en Argentina, especialmente para impulsar envíos de granos, minerales y suministros para la producción de petróleo.