Puesto que los niveles de lipoproteína A están determinados genéticamente, factores como la dieta o el ejercicio no les afectan. Por el momento, tampoco existe medicación que pueda influir en ellos. Sin embargo, hay en marcha tres ensayos clínicos con fármacos que ya se hallan en fase avanzada de investigación y que podrían reducir los niveles de lipoproteína A hasta en un 90% o 95%.
Se espera que en los próximos dos o tres años estos medicamentos representen una solución para los pacientes con niveles de lipoproteína A elevados (por encima de 100 mg/dl) y puedan reducirlos a menos de 20 mg/dl. Mientras esto ocurre, las guías de práctica clínica recomiendan usar fármacos para bajar los niveles de colesterol LDL en las personas que tengan la lipoproteína A elevada. Como no existen opciones para actuar directamente sobre ella, el objetivo es mantener a raya el resto de factores de riesgo cardiovascular.
Así, además de bajar los niveles de colesterol, hay que seguir una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico de intensidad moderada de forma regular, evitar el sobrepeso y la obesidad, no fumar y controlar tanto los niveles de presión arterial como los de glucosa en sangre.