La ausencia de jurel en las costas del Biobío comenzó a transformarse en una preocupación mayor para la industria pesquera, las autoridades y los trabajadores de una de las regiones con peores indicadores laborales del país. Las capturas están muy por debajo de los niveles habituales y gran parte de la flota industrial permanece detenida ante la dificultad para encontrar el recurso. El fenómeno, que comenzó a evidenciarse en febrero, coincide con condiciones oceanográficas anómalas marcadas por temperaturas del mar superiores a lo normal.
Según explican desde el sector y el mundo científico, este escenario estaría alterando la distribución del jurel, una especie altamente migratoria y sensible a cambios ambientales. La situación ya impacta directamente a la operación pesquera. Actualmente, el 80% de la flota industrial del Biobío permanece en puerto y las capturas apenas alcanzan el 28% de la cuota anual, cuando a esta altura del año normalmente bordean el 60%.
Las empresas han desplegado exploraciones especiales en nuevas zonas de pesca, aunque sin resultados consistentes. El escenario encendió alertas por sus eventuales efectos laborales y económicos. El gobernador del Biobío, Sergio Giacaman, advirtió que la actividad genera al menos 3.
500 empleos directos, en una región que registra la mayor tasa de desempleo del país y donde la informalidad laboral sigue creciendo. Mientras el Gobierno monitorea la evolución del fenómeno y el mundo científico observa señales preliminares de un posible retorno del recurso hacia la costa, la industria reconoce que enfrenta uno de los momentos más complejos de los últimos años, en medio de la incertidumbre sobre cuánto tiempo podría extenderse la escasez de jurel. Una temporada marcada por capturas muy por debajo de lo normal Las primeras señales de alerta aparecieron en febrero, cuando las embarcaciones comenzaron a detectar una menor presencia de jurel en las zonas habituales de pesca, además de un aumento de ejemplares bajo talla.
Desde el gremio Pescadores Industriales del Biobío explican que, aunque hubo algunos episodios puntuales de mejora, el panorama no logró revertirse. La presidenta del gremio, Macarena Cepeda Godoy, sostuvo que "lo concreto es que hasta hoy hemos capturado la mitad de lo normal y pese a los esfuerzos de navegación y búsqueda, la situación no mejora". La dirigente añadió que las compañías realizaron extensas labores de exploración para intentar localizar cardúmenes, sin resultados satisfactorios.
"En simple, no lo hemos podido hallar. Se han hecho cientos de horas de navegación y varias miles de millas náuticas a cargo de tripulaciones muy experimentadas y no está", afirmó. El problema también se complejiza por la presencia de peces juveniles o mezclas de ejemplares adultos y juveniles en los sectores donde sí se han detectado cardúmenes.
Según Cepeda, aquello obligó a aplicar protocolos de buenas prácticas y abandonar áreas de captura para evitar impactos sobre el recurso. Actualmente, ocho embarcaciones pertenecientes a compañías como Camanchaca, Blumar, Landes, FoodCorp y Orizon participan en una operación especial de búsqueda basada en información científica disponible, con el objetivo de asegurar abastecimiento para las plantas de proceso y evitar una paralización mayor de la actividad industrial. Las cifras reflejan la magnitud del fenómeno: las capturas equivalen solo al 28% de la cuota anual, muy lejos del 60% que normalmente se registra a esta altura del año.
"Esta merma es muy significativa y las compañías están resistiendo esta falta de materia prima", señaló Cepeda. El fenómeno oceanográfico detrás de la desaparición del recurso Desde el mundo científico, la explicación apunta principalmente a cambios ambientales registrados desde fines de 2025. El director ejecutivo del Instituto de Investigación Pesquera (Inpesca), Aquiles Sepúlveda, explicó que las temperaturas más cálidas frente a las costas chilenas y peruanas modificaron el hábitat habitual del jurel.
"Desde diciembre comenzamos a observar la presencia de aguas más cálidas frente a la costa chilena y también peruana, una condición oceanográfica anómala que modifica el hábitat habitual de especies pelágicas como el jurel y altera su distribución", explicó. "Desde diciembre comenzamos a observar la presencia de aguas más cálidas frente a la costa chilena y también peruana, una condición oceanográfica anómala que modifica el hábitat habitual de especies pelágicas como el jurel y altera su distribución"Aquiles Sepúlveda, director ejecutivo del Inpesca El especialista sostuvo que el jurel responde rápidamente a estos cambios ambientales. "Cuando aumentan las temperaturas superficiales, el jurel tiende a desplazarse buscando condiciones más favorables, ya sea en aguas más profundas o migrando hacia otras zonas", indicó.
Sepúlveda agregó que las exploraciones realizadas en amplias áreas del Pacífico suroriental no han permitido encontrar concentraciones suficientes para sostener una operación pesquera normal. "Lo que observamos es un recurso altamente disperso", afirmó. Según detalló, el comportamiento del recurso también podría estar asociado a variaciones en la disponibilidad de alimento.
"Si sus fuentes de alimentación, como determinadas especies de krill, también cambian su distribución, el recurso naturalmente ajusta sus desplazamientos", sostuvo. El experto recordó que durante 2016 ya se registró un episodio similar asociado al denominado Niño costero del Pacífico oriental. Al ser consultado por los tiempos de esta crisis, respondió: "Desde la experiencia histórica y los antecedentes oceanográficos disponibles, este tipo de fenómenos puede extenderse por varias semanas e incluso alcanzar parte del inicio del invierno".
Pese al complejo escenario, el científico afirmó que en los últimos días se han detectado señales puntuales de presencia de jurel más cercano a la costa del Biobío, aunque advirtió que "todavía es prematuro hablar de una normalización". La preocupación del Gobierno por el impacto en el empleo El complejo escenario también mantiene en alerta a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, que reconoció preocupación por los posibles efectos sobre el empleo y la cadena productiva ligada tanto a la pesca industrial como artesanal. El subsecretario Osvaldo Urrutia señaló que las variaciones oceanográficas y las consecuencias asociadas al fenómeno de El Niño podrían estar influyendo en el comportamiento del recurso.
"Sabemos que este tipo de fenómenos responde a múltiples factores", indicó. "Tenemos que resguardar la actividad productiva y mitigar, en la medida de lo posible, los efectos que esta situación pudiera generar sobre el empleo y las comunidades vinculadas al sector pesquero"Osvaldo Urrutia, subsecretario de Pesca y Acuicultura La autoridad aseguró que una de las principales inquietudes apunta a las consecuencias sociales y laborales que podría generar una prolongación del problema. "Tenemos que resguardar la actividad productiva y mitigar, en la medida de lo posible, los efectos que esta situación pudiera generar sobre el empleo y las comunidades vinculadas al sector pesquero", afirmó.
Urrutia agregó que el Gobierno seguirá monitoreando la evolución del fenómeno y evaluando antecedentes técnicos junto a los distintos actores de la industria. Además, confirmó que recientemente se detectó presencia de jurel en Isla Santa María con tallas adecuadas, aunque advirtió que aún no existen señales de estabilidad sostenida. Biobío enfrenta la crisis en medio del mayor desempleo del país El eventual impacto laboral de la crisis preocupa especialmente por el contexto económico que atraviesa la Región del Biobío.
Según datos del INE, la zona registró una tasa de desempleo de 10% en el trimestre enero-marzo de 2026, la más alta del país. El gobernador Sergio Giacaman advirtió a Emol que la situación podría agravar aún más el escenario regional. "La situación del jurel es una crisis que debemos enfrentar de manera inmediata, porque la captura de este recurso genera al menos 3.
500 puestos de empleo de manera directa", sostuvo. "La situación del jurel es una crisis que debemos enfrentar de manera inmediata, porque la captura de este recurso genera al menos 3. 500 puestos de empleo de manera directa"Sergio Giacaman, gobernador del Biobío La autoridad criticó la capacidad de reacción del Estado frente a este tipo de fenómenos y recordó lo ocurrido anteriormente con la jibia en Lebu.
"No se pueden repetir los errores que se cometieron cuando, en años anteriores, los pescadores de Lebu advirtieron sobre el desplazamiento de la jibia y la respuesta del gobierno del Presidente Boric fue tardía e insuficiente", afirmó. Giacaman sostuvo además que la región enfrenta un escenario económico delicado. "La región del Biobío no resiste otra crisis, por lo que debemos actuar de inmediato", advirtió.
El director del Observatorio del Contexto Económico de la UDP, Juan Bravo, explicó que el deterioro laboral ya venía profundizándose en la zona. "La región del Biobío registró una tasa de desempleo de 10% en el trimestre enero-marzo 2026, un aumento de 1 pp respecto a la tasa de desempleo de 9% del mismo periodo del año anterior", indicó. El economista agregó que el crecimiento del empleo formal continúa debilitándose.
"Se observó un desplome anual de 25. 159 empleos asalariados formales en las mipymes, equivalente a una caída de 11,2% anual", señaló. Consultados por los empleos en riesgo, desde Pescadores Industriales del Biobío señalaron que "la industria está haciendo todo para sostener y proteger sus puestos de trabajo permanentes".