“Que Kast meta en el clóset su discurso antifeminista y que solo se atreva a decirlo en cónclaves de ultraderecha en Europa, no significa que no vaya a gobernar con el mismo programa que gobierna la ultraderecha en todo el mundo”, advirtió. Respecto a la proyección del mundo feminista para este nuevo ciclo político, Cavada señaló que “el pasado 8 de marzo demostró una voluntad amplia y masiva para enfrentar organizadas lo que viene”. “Todo atentado a nuestros derechos y condiciones de vida se volverá un tema prioritario.

Al mismo tiempo, seguiremos empujando con fuerza nuestras demandas históricas: vivienda, educación sexual integral, trabajo digno, cuidados, aborto, fin a la violencia de género. No es correcto hablar de reactivación, porque el movimiento ha permanecido activo todos estos años, pero, tal y como dejó de manifiesto el 8 de marzo, podemos anticipar una voluntad masiva por parte del movimiento, de resistir activamente los ataques de este Gobierno”, dijo. El balance desde la política institucional Dentro de los balances de los cuatro años de administración del expresidente Gabriel Boric y el rol de los partidos de izquierda en la implementación del llamado “Gobierno feminista”, existen opiniones diversas al interior del progresismo.

Estas reflexiones también serán parte de la rearticulación del feminismo desde la política institucional. Para la socióloga y directora de la Fundación Nodo XXI, Pierina Ferretti, es imposible desconocer que “la fuerza feminista de los partidos que participaron del Gobierno estuvo en empujar políticas con perspectiva de género y para el bienestar de las mujeres”. En ese sentido, destacó el impacto de la ley de pago efectivo de pensiones, la ley integral contra la violencia hacia las mujeres, y la creación del Sistema Nacional de Cuidados.

Esto, además de los elementos con perspectiva de género insertos en la reforma de pensiones y la ley de 40 horas. “Creo que hubo un esfuerzo muy explícito por hacer avanzar los intereses de las mujeres y por imprimirle una perspectiva de género a la acción del Estado y de las políticas públicas. (…) Sin embargo, creo que una deuda importante que queda es el aborto por plazos.

Es una demanda histórica del movimiento feminista, que este Gobierno incluyó en su programa y que no vio la luz en este ciclo. Era muy difícil por la correlación de fuerzas en el Congreso, pero ahí evidentemente queda una deuda importante con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres del país que no puede desatenderse”, destacó. Asimismo, Ferretti señaló que el movimiento feminista ha seguido demostrando una alta capacidad convocatoria.

“El 8 de marzo fue muy masivo, muy transversal y sigue siendo el feminismo una corriente cultural y política importante de la sociedad chilena. Así que va a ser una fuerza de resistencia a cualquier intento desde el Gobierno de Kast por hacer avanzar una agenda conservadora”, agregó. Una lectura más crítica tiene la politóloga Javiera Arce, quien afirma que existió una ausencia de reformas políticas durante el Gobierno anterior, que posibilitaran –mediante procesos de institucionalización– la inclusión de mujeres y otras diversidades sociales.

Esto, más allá de haber dado continuidad a la tramitación de la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres o la Ley “Papito Corazón”. “Si no hay procesos de institucionalización concretos, no hay avance. Y en este sentido, todo se lo puede llevar el viento.

Por ejemplo, poner al Ministerio de la Mujer en el Comité Político. No hay una posibilidad de que esto se haya institucionalizado, porque en este momento el riesgo que hay es que exista o no el Ministerio de la Mujer. Lo segundo, en materia institucional, haber eliminado el cargo de la primera dama, una medida que fue un fuego artificial, que a nadie le importó y que después fue superfácil la reinstalación”, señaló.

Respecto a la gestión del Gobierno de José Antonio Kast, la cientista política afirmó que existen riesgos a propósito del carácter ideológico de esta administración y la instrucción de recortes que puede afectar al Ministerio de la Mujer. “Creo que se avecinan tiempos complejos, no sé si va a haber una reversa en derechos, yo espero que no, pero como tampoco hubo, por ejemplo, institucionalización para prolongar la Ley de Cuotas (que dura hasta la próxima elección del 2029), y no se hizo ningún esfuerzo al respecto, entonces estamos en un escenario desfavorable. (…) Hay un problema, de nuevo, de institucionalización, que es la única forma de poder asegurar avances”, recalcó.