La creación del Ministerio de Seguridad era un puente muy necesario. Después de años de debates, diagnósticos, medidas y diversas crisis fue indispensable construir un modelo para abordar y gestionar la seguridad que la separara de la contingencia política, que propusiera modelos basados en evidencia y que fortaleciera el trabajo coordinado, interinstitucional y la colaboración pública privada. En estos últimos días hemos notado que desde el gobierno se pretende dinamitar ese puente, con el único objetivo de tratar de calzar los discursos de campaña con la realidad, y ha quedado en evidencia que se han manejado datos mañosamente para justificar el relato de emergencia, confundiéndolo con sentido de urgencia.
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Peor aún, se ha planteado que no hay plan y que se está recién elaborando uno, en base a un nuevo diagnóstico (por cierto, nadie conoce cómo se llegó a él) y, más grave aún, cuando este ya existe y es de público conocimiento. El país fue testigo que el Ministerio de Seguridad decretó y publicó instrumentos y documentos que abordan lo necesario para avanzar en esta materia: la Política Nacional de Seguridad Pública, instrumento principal de gestión que se construyó con datos, con aporte de expertos y con trabajo académico. Asimismo, se conformó el Sistema de seguridad pública y se establecieron mecanismos para las bajadas regionales y locales.
Este gobierno tiene la misión de consolidar todo lo anterior y también, obviamente, de poner nuevos énfasis y prioridades, pero no es aceptable que se proponga improvisar, algo inentendible, además, cuando fue una prioridad estratégica del discurso de campaña. Inventar la rueda de nuevo no solo es una pérdida de recursos y de tiempo valioso, sino que, más grave aún, es una forma de boicotear un esfuerzo colectivo y transversal que se logró de manera bastante inédita para avanzar, gracias a lo cual se comenzaron a ver los primeros logros. Estamos aún a tiempo de cruzar juntos el puente construido y evitar retroceder o caeremos todos a una zanja, donde los que siempre pagan los costos son las víctimas y los más vulnerables.