Siguiendo en el área más crítica para el gobierno y la ciudadanía, la seguridad, a la chambonada del recorte y reposición de los fondos, se ha sumado la mala performance de la ministra Trinidad Steinert en estas primeras semanas. Enredada a partir de la petición de dar de baja a la directora de Inteligencia de la PDI -una de las cartas a asumir por primera vez una mujer la institución- debido a motivos personales y cuando –como informó Aquí Arica, de El Mostrador– uno de sus principales colaboradores está involucrado en el uso de licencias falsas, la ministra logró desviar la atención del problema de fondo y se convirtió en foco de críticas en su propio sector. Producto de lo anterior, Steinert se ha visto insegura e incluso algo confundida en sus actuaciones públicas.

Por cierto, su equipo comunicacional no ha aportado mucho a la causa. La cuña “ya di vuelta la página”, por el affaire PDI no fue muy afortunada. En fuentes de Chile Vamos han señalado que la ministra tiene su línea de crédito en rojo y que, de no observarse cambios en las próximas semanas, sus días están contados.

Para desgracia de Steinert, su condición de independiente la deja más desprotegida. Veremos también qué ocurre hoy, cuando el director de la PDI entregue su testimonio en la sesión de la Comisión de Seguridad de la cámara baja.