Increíble, sufrido, trabajado, corajudo, “a la uruguaya”, dígale como quiera. Lo cierto es que la Universidad de Concepción ganó un partidazo a O’Higgins en Rancagua, su primero como forastero en todo el torneo y comienza a despegarse de la parte más baja de la tabla. Adiestrados por un tipo de la casa como el “Denver” Viveros, el Campanil aprovechó la única llegada realmente clara que se hizo en todo el partido: Oyanedel dio un pase de antología a Urzi para romper líneas y el volante la envió con precisión de francotirador a Cecilio Waterman, el capitán esta vez, que la clavó en el ángulo del segundo palo.

De ahí en más, el partido entero fue la UdeC defendiendo con uñas y dientes las llegadas, una tras otra, de O’Higgins. Sin ninguna vergüenza, el “Campanil” se colgó del arco, como dice la jerga chilena futbolística, y detuvo todo. Importantísimo, por no decir fundamental, fue en aquello José Tomás Sanhueza, portero de la U de Concepción.

El número 13 fue una auténtica muralla. Atajó absolutamente todo, y, la única en la que no pudo hacer nada, el travesaño lo salvó. O’Higgins tuvo 26 tiros al arco y ninguno fue gol gracias a él.

Final, 3 puntos de oro. Cecilio Waterman afirmó, tras el duelo, que “me quedo con lo que fue el grupo. Fue fenomenal.

Aprendimos a sufrir, fue un partido muy complicado. Los goles, eso es secundario. A veces uno pasa por momentos y llueven las críticas, pero el fútbol es así, es todo muy cambiante.

Uno sabe lo que da y lo que trabaja y son rachas. Hoy me tocó marcar a mí como pudo hacerlo cualquiera”. Con 17 positivos, los Foreros quedaron a solamente 2 unidades de los puestos de Copa Libertadores y, al momento de escribir esta nota, a 7 de la zona de descenso.