Cuatro jóvenes se paran frente al edificio victoriano de ladrillo rojo del Salford Lads Club. Son The Smiths. Miran a la cámara.
Morrissey al centro, brazos cruzados y gesto firme. Johnny Marr queda un paso atrás, con la cabeza levemente inclinada. Andy Rourke aparece a la izquierda, manos en los bolsillos.
Mike Joyce se planta a la derecha, más erguido. Sobre ellos, el letrero verde oscuro con letras amarillas y rosas rojas de Lancashire. La imagen la tomó Stephen Wright.
Hace poco cumplió cuarenta años. Esa tarde de noviembre de 1985, la banda llegó en tren desde la estación Euston, en Londres, hasta Manchester Piccadilly. Desde ahí cruzaron a Salford, una ciudad vecina, de tradición obrera.
La idea del lugar fue de Morrissey. La sesión duró minutos. Meses después, la fotografía apareció en el arte interior del disco The Queen Is Dead.
Esta semana, el propio cantante volvió sobre esa escena. En un texto publicado en su sitio oficial, afirmó que la decisión fue suya y cuestionó que se le atribuya a la banda. “Para quienes se preocupan por los detalles, fotografiarnos frente al Salford Lads Club no fue una idea de The Smiths ni un diseño de la banda, fue solo idea mía, que, como siempre, los otros tres vieron como otra locura innecesaria de Morrissey”, escribió.
“Ahora que millones de personas vienen de todo el mundo a fotografiarse en ese mismo lugar, se dice que fue una idea de The Smiths. No lo fue, no lo es y nunca lo será. Si hubiera propuesto una foto frente a Kellogg’s, lo más probable es que los otros tres hubieran hecho eso en su lugar”, agregó.
Famosa foto de The Smiths en Salford Lads Club Hoy, frente a esa misma puerta, los visitantes se alinean en el punto exacto. Se cruzan de brazos. Se colocan bajo el letrero.
Alguien levanta el teléfono y dispara. Luego cambian de lugar y repiten la foto. Esto ocurre varias veces al día.
La escena se repite mientras la puerta se abre y se cierra a pocos metros. A pocas cuadras, en calles de casas adosadas y veredas angostas, The Smiths también filmaron escenas del video de “Stop Me If You Think You’ve Heard This One Before”. Las fachadas siguen iguales.
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Morrissey vende al mejor postor todos sus derechos en The Smiths: "No tengo otra opción" Jueves 04 Septiembre, 2025 | 11:56 Un club obrero El Salford Lads Club abrió en 1903 para jóvenes del barrio. En 1904 lo inauguraron oficialmente. Fue parte del movimiento de Lads Clubs, creado para apartar a los adolescentes de las pandillas conocidas como scuttlers.
Hoy está catalogado como edificio Grade II, una categoría que protege construcciones de especial interés histórico en el Reino Unido. Este club está en Ordsall, un sector tradicionalmente obrero de Salford, dentro del área del Gran Manchester. Tras el declive industrial y el cierre definitivo de los Salford Docks en 1982 —los muelles conectados al Manchester Ship Canal— el barrio perdió más de siete mil casas adosadas desde fines de los años sesenta, según registros municipales.
El edificio quedó en pie. Al entrar, el ambiente cambia. El club sigue en funcionamiento.
Leslie Holmes camina por el pasillo central y saluda por su nombre a quienes cruzan la puerta. Ignacio Molina (BBCL) “Soy Leslie y soy el Project Manager del Salford Lads Club. Creé la Smiths Room, así que organizo todos los eventos culturales y patrimoniales”, dice.
Holmes llegó al club en 2001. Vive en Ordsall desde 1991 y ha trabajado más de dos décadas en proyectos comunitarios del barrio. Leslie Holmes | Foto de Ignacio Molina (BBCL) Smiths Room La Smiths Room está en la primera planta, en una esquina del edificio.
Es una sala dedicada por completo a la banda. Frente a ella se abre una cancha de fútbol sala de madera, marcada por décadas de uso, que aún utilizan los miembros del club. El lugar mantiene esa actividad diaria en una ciudad con fuerte tradición futbolera como Salford, donde nació Paul Scholes, hoy accionista del Salford City FC junto a otros exjugadores del Manchester United.
La habitación es pequeña, casi cúbica. Las paredes están cubiertas con fotos que los visitantes envían después de posar afuera, en el mismo punto donde se tomó la imagen de 1985. Las mandan por redes sociales, por correo electrónico o incluso por correo tradicional.
Holmes las imprime y las cuelga. Hay banderas, entradas de conciertos y cartas manuscritas. “La foto es de 1985 y terminó en la carátula interior del álbum The Queen Is Dead.
Yo llegué aquí hace veinte años y organizamos las primeras jornadas de puertas abiertas porque sabía que los fans siempre estaban afuera. Les dije que, si entraban, me enviaran una foto de su visita”, dice Holmes. The Smiths Room | Ignacio Molina (BBCL) Después señala una de las paredes saturadas.
“Esta sala es la evidencia de toda la gente que viene. En el último año recibimos personas de setenta y tres países. Números increíbles”.
El portal británico The Quietus reconstruyó aquella sesión en el artículo The Anatomy Of A Photograph: Salford Lads Club & The Smiths. El fotógrafo Stephen Wright contó que realizó la sesión con una Nikon FE y recordó que la elección del lugar fue decisión de Morrissey. “La toma del Salford Lads Club fue idea exclusiva de Morrissey.
Demostró que tenía una visión muy clara”, dijo. Leslie en The Smiths Room | Foto de Ignacio Molina El norte en palabras En una de las paredes aparece el rostro de Shelagh Delaney, escritora nacida en Salford en 1938. A los 19 años escribió A Taste of Honey, una obra clave del realismo británico de posguerra.
La adaptación al cine, dirigida por Tony Richardson en 1961, fijó ese paisaje en blanco y negro. En un programa de la BBC de 1960, Delaney describió la ciudad: “Salford no solo está viva. Está inquieta, con todo el movimiento de los mercados y los muelles.
Y al mismo tiempo parece que se estuviera muriendo. Mucho se ve viejo, en ruinas, descuidado. Es un lugar sucio, pero también dramático.
Y junto al río puede ser romántico, si uno logra verlo así. Como todos viven tan cerca, se genera una calidez intensa”. Holmes vuelve sobre ese vínculo.
“Fue una gran influencia para Morrissey. Y el tipo de realismo que ella representaba también influyó en la creación de Coronation Street (una teleserie británica). Morrissey sentía mucha fascinación por todo eso e incorporó a Shelagh Delaney”.
Shelagh Delaney Algunas frases pasaron del teatro a las canciones. En “This Charming Man”, Morrissey canta: “I would go out tonight, but I haven’t got a stitch to wear”. En la película, Jo, la protagonista, dice: “I haven’t got any clothes to wear”.
En “Reel Around the Fountain”, canta: “I dreamt about you last night, and I fell out of bed twice”. En la película, Jimmy responde: “Dreamt of you last night. Fell out of bed twice!
”. En la sala también cuelgan fotografías de Shelagh Delaney. En 1987, el sencillo “Girlfriend in a Coma” llevó su imagen en portada.
Ese mismo año, la compilación Louder Than Bombs reutilizó una fotografía suya publicada en el Saturday Evening Post en 1961. La visita de Álvaro Henríquez Entre las fotos enviadas por visitantes hay una imagen reciente que Holmes señala desde la pared. Es Álvaro Henríquez frente al Salford Lads Club.
“Álvaro vino hace unos cinco años. Fue un gusto conocerlo. Recorrió Liverpool y Manchester.
Volvió en 2025 con su familia. Había grabado en Abbey Road Studios, en Londres, y luego vino para acá. Creo que se quedaba con Glen Matlock, de los Sex Pistols, amigo suyo en Londres.
Fue muy bueno verlo y le encanta este lugar”, dice Holmes. Ese paso por Londres coincide con la grabación de XCLNT, el nuevo disco de Los Tres, registrado en julio de 2025 en Abbey Road con su formación original. En la foto que cuelga en la Smiths Room, Henríquez posa bajo el mismo letrero verde oscuro que en 1985 encuadró a The Smiths.
Es el mismo punto donde los visitantes marcan el lugar sobre la vereda para repetir la escena. El músico chileno ha hablado de su admiración por Morrissey. El 30 de julio de 2025 publicó en Instagram un video donde interpreta “That Joke Isn’t Funny Anymore”.
En la Smiths Room, su imagen queda entre cientos de fotos enviadas por fans de distintos países. Todas repiten el mismo gesto frente al club. Al salir, alguien vuelve a colocarse frente al letrero verde.
Cruza los brazos. Un teléfono encuadra. La puerta se abre y se cierra.
Afuera, la misma foto se repite. Una y otra vez.