En plena Ruta Lagos y Volcanes, Aires de Menetúe se ha consolidado como una de las experiencias vitivinícolas más singulares del sur de Chile. Con cosecha manual, mínima intervención y parras protegidas con agua termal, el proyecto busca expresar el carácter extremo del territorio araucano. Una viña en un territorio extremo Con el cierre de la temporada de vendimia, el sur de Chile vuelve a tomar protagonismo en la escena vitivinícola nacional.
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En la Región de La Araucanía, la Viña Aires de Menetúe representa una de las apuestas más particulares de la Ruta Lagos y Volcanes, una zona marcada por suelos de origen volcánico, bajas temperaturas y paisajes cordilleranos. La viña está ubicada dentro del Parque Termal Menetúe y nació en 2014 en un territorio desafiante para el cultivo de la vid. Actualmente cuenta con una hectárea plantada con Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier.
Una de sus características más singulares es el uso de agua termal para regar y proteger las parras del frío, un elemento que, según el proyecto, entrega un carácter único a sus vinos. Cosecha manual y mínima intervención En Aires de Menetúe, la cosecha se realiza íntegramente a mano y con mínima intervención. El objetivo es preservar la acidez natural y la frescura propias de los vinos del sur de Chile.
La conducción técnica del proyecto está a cargo de la enóloga María Paz Valenzuela, quien asumió en 2017. Tras evaluar el viñedo, decidió ampliar la plantación e incorporar Pinot Meunier, cepa emblemática de la región de Champagne, Francia, con miras a la elaboración de espumantes de alta gama. Bajo su dirección, en 2021 se obtuvo la primera cosecha de la viña: 300 botellas de Ilwen, un Chardonnay 100% cuyo nombre significa “Rocío” en lengua mapuche.
En 2022 se sumaron dos espumantes elaborados por método champenoise. Un proyecto ligado al entorno araucano María Paz Valenzuela explicó que el viñedo se maneja de forma semi orgánica, respetando los ciclos naturales del territorio y el vínculo con el entorno araucano. “Estamos terminando de construir nuestra nueva bodega y estamos próximos a comenzar a ofrecer un tour por la viña con degustación de nuestros vinos.
Actualmente, tenemos dos etiquetas disponibles, donde destaca nuestro chardonnay, y también tenemos un espumante Pinot Meunier que es el único monocepa en Chile”. La bodega se encuentra en el mismo predio donde los vinos se vinifican y envejecen, reforzando la idea de una producción a pequeña escala y vinculada directamente al paisaje. La Ruta Lagos y Volcanes como polo vitivinícola El gerente de la Ruta Lagos y Volcanes, Rodrigo Moreno, explicó que este circuito comienza en La Araucanía y se extiende hasta el sur de Cochamó, en la Región de Los Lagos.
En ese territorio existen al menos 20 viñateros, seis de ellos con dimensión turística visitable, incluyendo catas, termas, restaurantes y actividades de aventura. “Las experiencias que nacen en esta región austral vitivinícola te dejan sin aliento, sientes el latir la tierra y esto se traspasa a sus vinos, elaborados con mínima intervención, representando de manera auténtica el espíritu de la selva Patagonica, sello de este místico y ancestral lugar. Se trata de vinos finos de alta calidad, singulares, honestos, de autor y a escala humana”, destacó Moreno.
Vinos, termas y turismo de naturaleza Como parte de la Ruta Lagos y Volcanes, proyecto impulsado por Corfo, es posible encontrar experiencias como Viñedo El Volcán y Aires de Menetúe, ambos en La Araucanía Lacustre. A ellos se suman vinos de Casa Silva en Lago Ranco, Viña Rebellín en Valdivia, Coteaux de Trumao en Río Bueno y viñedos de comunidades huilliche, donde el agroturismo se cruza con el enoturismo. En ese mapa, Aires de Menetúe aparece como una expresión particular del vino austral chileno: una producción de baja escala, en clima frío, con influencia volcánica y una propuesta que combina paisaje, termas y territorio.