En una línea más técnica, el Dr. Jorge Moreno Cuevas, director del proyecto y académico de FACSA UBB, detalló los próximos pasos del centro: “El presente proyecto busca que los productores cuenten con una herramienta de apoyo para monitorear procesos de vinificación nacionales y, en un segundo foco, disponer de un laboratorio autorizado por el SAG para favorecer las exportaciones regionales. Durante este segundo año de ejecución, tras equipar el centro, presentaremos la documentación antes del mes de junio para iniciar el proceso de autorización del Servicio Agrícola y Ganadero.

El objetivo es ser el único laboratorio en la región que pueda emitir boletines de exportación, disminuyendo tiempos y costos para los viñateros que buscan llevar sus botellas al mundo con un respaldo de alta calidad”. Viñateros aprecian el respaldo tecnológico Desde la mirada de la comunidad, Raúl Flores, secretario del Comité de Viñateros de Quirihue, valoró la transición de la producción intuitiva a la certeza científica. “Como agricultores y viticultores recibimos con gratitud este proyecto que abre la academia a nuestros sectores.

Confiamos en que permitirá fortalecer el desarrollo vitivinícola de la región, respondiendo a nuestras necesidades más importantes en la cadena productiva. Hasta ahora, la calidad de nuestros productos ha dependido mayoritariamente de la intuición del conocimiento heredado y del cariño de cada agricultor; hoy, con este laboratorio y sus análisis, tendremos la certeza de que lo que hemos producido puede ser corregido, mejorado y comercializado con el respaldo de un estándar de alta calidad reconocido”, comentó el miembro de la directiva. La puesta en marcha de este recinto tecnológico marca un punto de inflexión para las más de 290 empresas y bodegas de la Región de Ñuble.