El mercado petrolero está en “una carrera contra el tiempo”, ya que los factores que se combinaron para contener las alzas de precios derivadas de la guerra con Irán podrían verse bajo presión si el estrecho de Ormuz permanece cerrado hasta junio, según Morgan Stanley. Pese a la pérdida de casi 1. 000 millones de barriles, los futuros no han logrado superar los niveles vistos en 2022, ya que el mercado entró a la crisis con colchones y los inversionistas siguieron esperando que el estrecho reabriera, dijeron en una nota analistas entre ellos Martijn Rats.
Además, mayores exportaciones de crudo desde Estados Unidos, junto con una desaceleración de las importaciones desde China, ayudaron a proteger al mercado del shock, señalaron. Hacia adelante, un cierre más prolongado de lo que China o Estados Unidos puedan sostener “podría causar una renovada estrechez”, dijeron. Aunque el país asiático parece bien posicionado por ahora, “la capacidad de Estados Unidos para mantener este elevado nivel de exportaciones es difícil de estimar, pero parece estar bajo mayor presión”, agregaron.
Aunque el crudo ha repuntado con fuerza desde el estallido de la guerra a fines de febrero -con Ormuz cerrado a casi todo el tráfico debido a un doble bloqueo de Irán y Estados Unidos-, los futuros no han logrado superar los peaks posteriores a la invasión rusa de Ucrania. Actualmente, el escenario base de Morgan Stanley es que Ormuz reabra antes de que Estados Unidos necesite recortar exportaciones y China deba detener su caída en las importaciones, pero si la interrupción persiste, serían probables precios más altos. “El camino importa: una reapertura en junio, con los colchones de Estados Unidos y China aún parcialmente intactos, es el escenario base; un cierre que se extienda hasta fines de junio o incluso julio es el régimen en el que el precio flat de Brent tiene que hacer el trabajo que hasta ahora ha podido evitar”, dijeron, en referencia a los futuros del benchmark global del crudo.
En el escenario base aún vigente del banco, el Dated Brent -un marcador físico- se ubica en US$ 110 por barril este trimestre, US$ 100 en los siguientes tres meses y US$ 90 entre octubre y diciembre, con proyecciones sin cambios. En el escenario alcista -basado en un cierre más prolongado-, los precios se estiman entre US$ 130 y US$ 150. “El aumento de 3,8 millones de barriles diarios en las exportaciones de Estados Unidos y el recorte de 5,5 millones de barriles diarios en las importaciones de China han protegido al resto del mundo de 9,3 millones de barriles diarios de estrechez, una cantidad muy significativa”, dijeron los analistas.
El lunes, los futuros del Brent subieron hasta 2,28%, a US$ 103,54 por barril. El alza se produjo después de que el Presidente Donald Trump rechazara la respuesta de Irán a una propuesta de Estados Unidos para poner fin a la guerra. En Teherán, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que su texto había sido “razonable y generoso”, lo que sugiere que ambas partes siguen lejos de un acuerdo.
Otros mil millones de barriles En el corto plazo, si los flujos a través de Ormuz se reanudaran tan pronto como esta semana, la pérdida esperada de suministro marítimo aún casi se duplicaría, dadas las dificultades causadas por el conflicto, según los analistas. “Incluso si el estrecho reabriera mañana, el tiempo necesario para reiniciar campos, reparar refinerías y reposicionar tonelaje de tanqueros significa que el mercado está encaminado a perder otros mil millones de barriles durante el resto de 2026”, dijeron.