Cinco días después de que encontraran el cuerpo de Francisca Millahual Arriagada, su tío, Emanuel Ochoa Navia, declaró frente a la Policía de Investigaciones. Duró una hora con quince minutos el interrogatorio al interior de la Brigada de Homicidios de Temuco. Su testimonio, para entonces, era voluntario.
Su control de detención como el principal sospechoso de haberla matado vendría al día siguiente. Ochoa, de 24 años y estudios medios incompletos, empezó frente a los funcionarios con detalles banales: que tiene cuatro años menos que su sobrina y que vive “esporádicamente” en casa de su madre. —Yo no tengo domicilio fijo, siempre voy de un lugar a otro —agregó.
A lo largo de los 75 minutos afirmó que fue Francisca quien se disparó. Que después de un momento emocional entre ambos, ella comenzó a jugar con el arma que tenía en su bolso, y él, por más que quiso evitarlo, no logró quitarle la pistola. Después se fue de la casa en bicicleta y dejó el cuerpo tirado.
Su declaración, sin embargo, contrasta con las pruebas que de momento maneja la fiscalía. Por ejemplo, los golpes que tenía Francisca en su cuerpo. Otros testimonios contenidos en el expediente judicial —al que accedió Bío Bío Investiga— revelan que habría existido un abuso sexual por parte de Emanuel cuando eran niños.
En la audiencia de formalización, el fiscal Patricio Montecinos, planteó que se generó una discusión entre ambos que terminó con el asesinato de Francisca. Lee también... Encuentran cuerpo de joven de 21 años al interior de una vivienda en Temuco: podría ser un femicidio Martes 07 Abril, 2026 | 19:38 Vino y música Emanuel arrancó diciendo que el jueves 2 de abril, un día antes de Semana Santa, se comunicó con su mamá por teléfono.
Ella le contó que viajaría a Santiago y que Francisca cuidaría su casa durante el fin de semana. Según su relato, ese mismo día fue a la vivienda, aunque no vio a su sobrina. Fue recién el sábado por la noche cuando ambos se toparon: —Vi a Francisca que estaba con otro amigo tomando vino y cerveza, además estaban fumando marihuana.
Pregunté quien era él, ella me respondió que era un amigo de ella. Estuve como unos 30 minutos y me fui- Aseguró que después de eso se fue a tomar unas cervezas con otras personas y terminó durmiendo en la casa de un amigo. El domingo por la mañana cuando se levantó fue otra vez donde Francisca.
Ella estaba estudiando. Iba en tercer año de Veterinaria en la Santo Tomás. —Al llegar a la casa, nos pusimos a compartir unos vinos que ella tenía.
Empezamos a tomar, a escuchar música. Luego de eso en la noche salimos a comprar a un negocio que se llama Ericson, donde compramos más vino, una botella de dos litros. Regresamos a la casa y seguimos tomando vino y escuchando música —aseguró.
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Me contó cosas de su infancia, que no lo había pasado bien, que el papá de sus hermanas, no es su papá de sangre, pero sí lleva su apellido y ella sentía que tenia un trato diferente con ella —relató frente a la PDI. Para subirle el ánimo, su tío le contó que cantaba rap y que ella debería hacer lo mismo. —En eso fui al baño y al volver ella tenia un arma en la mano derecha.
Esa arma era mía. Comenzó a decir que era loca y empezó a jugar con el arma, apuntándose en el cuello. Era un revólver calibre 22.
Emanuel relató que sólo tenía una bala porque las otras ya las había disparado. Era una pistola “prestada de un amigo de la población”. Al principio, tomó las acciones de Francisca como un chiste.
Ella, asegura Emanuel, habría apretado el disparador dos veces sin que saliera una bala. —Le dije que parara, incluso me apuntó a mí. Le dije que se calmara, luego se la quise quitar.
Ella se alejo de mí, se puso la pistola en el cuello y disparó cayendo al piso. La calle y la iglesia Francisca cayó al suelo y su tío la arrastró hasta la entrada del baño. Al rato salió a fumar a la entrada de la casa.
Optó por irse de allí. Ya era la mañana del lunes 6. Llegó donde un amigo y éste le prestó una bicicleta.
Volvió pedaleando hasta la casa y tomó el arma. En su relató afirmó que luego la lanzó por la ribera de un río, cerca de una población. Después devolvió la bicicleta y tomó un bus hasta Lanco.
El martes hizo dedo hasta Panguipulli. A la noche se fue a beber unas cervezas y después se quedó dormido en la calle. El miércoles fue hasta Malalhue, también a dedo.
Vivió entre la calle y una micro abandonada. —Un día caminando le pregunté a un caballero para saber qué día era, me respondió estamos a 11. Le dije ¿jueves 11?
y este me respondió, no, es sábado. No pensé que habían pasado tantos días. En la noche me fui a dormir a la micro.
El 12 de abril, el mismo día que declaró en el cuartel de la Brigada de Homicidios, fue a la iglesia. Dijo que “escuchó la palabra del Señor”. Cuando terminó el culto lo invitaron a almorzar.
—Salí de la iglesia y me fui a la micro. Estuve como media hora tirado hasta que llegaron unas personas que había conocido en la iglesia. Me invitaron a su casa, ofreciéndome ayuda, me dieron ropa para cambiarme y conversé con ellos la situación, contándole todo lo que me había pasado.
Ahí con ellos señalé que me quería entregar, ellos me dijeron que era lo mejor que podía hacer, por eso me acompañaron a Carabineros. Según los integrantes del culto, lo reconocieron inmediatamente como el sujeto que era buscado por la PDI. Fueron ellos quienes llamaron a Carabineros.
Prohibida la entrada Quien encontró el cuerpo de Francisca fue su abuela que regresaba de Santiago. La vio envuelta en una frazada. Fue el propio fiscal adjunto de Temuco, Patricio Montecinos, quien confirmó que tenía una bala en el mentón y diversas lesiones en el cuerpo.
Declaró que su hijo Emanuel tenía “malas juntas”. Amigos con los que se drogaba y alcoholizaba. —En cuanto a la relación entre Francisca y Emanuel, puedo decir que esta era buena.
Nunca los vi pelear, solo discutir por cosas sin sentido, pero eso no era lo usual. La madre de Francisca, contrarió esa versión y sumó un detalle adicional: Emanuel, su hermano menor, ya no vivía en la casa porque su madre lo había echado. —Desde los 16 años que mantiene problemas con el consumo de drogas.
Consume de todo, lo que ha provocado fuertes desequilibrios emocionales, mentales, que lo han llevado a que en algunas oportunidades haya intentado en matarse. No solo eso. Fue su propia madre quien puso sobre la mesa un supuesto abuso como razón por la que su hermano Emanuel no iba a su casa.
En su declaración deja claro que Emanuel se atrevió ir a la casa de su madre porque ella no iba a estar. —Mi madre le tenía prohibida la entrada a la casa. “La había tocado” Quien también declaró a la PDI fue la expareja de Emanuel.
El 7 de abril, la madre de Francisca le escribió para preguntarle si lo había visto porque la policía lo estaba buscando. Era “la única persona que podría saber qué había pasado con Francisca”. —Frente a esta información, yo quedé mal, no sabía qué pensar, de hecho cuando supe que se trataba de Francisca, pensé altiro en la relación rara que existía entre ellos, ya que en varias ocasiones cuando estábamos juntos ellos se iban a ver películas solos a la pieza de la mamá, o cuando la mamá de Emanuel salía, ellos se quedaban solos en la casa.
Aseguró que nunca tuvo una relación cercana con Francisca por lo mismo. Sin embargo, recuerda que en marzo del año pasado le hizo una confesión: —Francisca me contó que Emanuel, cuando eran chicos, la había tocado. Lee también...
Prisión preventiva para tío de joven asesinada en Temuco: sujeto entrega versión de lo ocurrido Lunes 13 Abril, 2026 | 13:21 Prisión preventiva El lunes 13 de abril se realizó la audiencia de formalización contra Emanuel por los delitos de femicidio y porte ilegal de arma. Al interior de la sala del Juzgado de Garantía de Temuco volvió a declarar y aseguró que el arma, era en realidad de Francisca. El fiscal Patricio Montecinos insistió en que el relato del acusado “no coincide con el sitio del suceso y con las demás lesiones que presentaba la víctima”.
Por ejemplo, en sus brazos, en su nariz, muslos y muñecas. Según la autopsia, la lesión es “atribuible a terceras personas”. Asimismo, tenía una lesión “compatible con un trauma genital reciente”.
—Cuando concurre la Policía de Investigaciones, la polera [de Emanuel] se encuentra manchada con manchas de sangre al lado del cuerpo de la víctima —expuso en la audiencia. Según el registro de cámara y las huellas dactilares, él fue la única persona que estuvo con Francisca al momento del disparo. —Existen diversas lesiones que no son compatibles con un disparo accidental —concluyó.
Darse a la fuga, envolver el cuerpo en una frazada y lanzar el arma de fuego, tampoco se ajusta a la inocencia que intenta sostener el ahora imputado. De hecho, sostienen los querellantes que existe un “evidente desprecio ante la vida de Francisca”. El defensor penal público, Patricio Salinas, indicó que este caso corresponde a un homicidio simple y no a un femicidio, aunque en ambos escenarios su representado arriesga penas de cárcel.
Emanuel ya registraba antecedentes por violencia intrafamiliar, porte de arma cortopunzante y maltrato a obras de carabineros. Con todos estos antecedentes, quedó en prisión preventiva mientras dure la investigación.