A ello se suma un incremento en el valor del sobretiempo, que subiría aproximadamente un 4,7% producto de la reducción horaria. “El sobretiempo es la salida más fácil para cubrir la brecha a corto plazo, pero es la más cara a mediano plazo”, agrega. Rediseñar jornadas y anticipar brechas Frente a este escenario, especialistas sostienen que parte importante del impacto podría mitigarse mediante una reorganización más eficiente de los turnos y jornadas laborales.

Según Vigatec, un rediseño adecuado permitiría absorber entre un 60% y un 80% de las brechas operativas sin necesidad de aumentar significativamente la contratación o recurrir constantemente a horas extra. “Para ello, existen plataformas como Smartic, que permiten dar visibilidad en tiempo real de cómo se distribuye la jornada. De esta forma se pueden anticipar brechas de cobertura, evitar sobretiempos innecesarios y demostrar cumplimiento ante cualquier requerimiento.

Las que no la tienen operan con un riesgo perfectamente evitable”, concluye Muñoz.