Pero ¿Qué quieren los esclavos? Pues libertad. ¿Y qué necesitan para conseguirla?

Entre otras cosas buenos líderes para lograr el propósito. Como Espartaco, pero con más recursos. Entonces, ¡Urodelos del mundo uníos por nuestra libertad y nuestra propia nación salamándrica!

Y aquí la cosa se pone buena. O fea dependiendo de donde se mire. Con tono de sátira se va denunciando lo que la humanidad esconde debajo de la alfombra: la estupidez, el esclavismo, el maltrato animal, la soberbia, la discriminación, la incompetencia en todos los niveles, incluida la de los organismos internacionales.

Y con una visión notable para la época en que se escribió; al desnudo quedan las vilezas e inequidades de los totalitarismos, del imperialismo, el capitalismo, el racismo y el colonialismo. Este libro, escrito en 1936, tiene toda la pinta y prestancia para ser un clásico a la altura de “1984” o “Rebelión en la Granja”, incluso de “La guerra de los mundos” Y por la cantidad de enseñanzas en modo parábola y reflexiones sobre la sociedad humana, debería estar en los currículums de los colegios. Pero al escritor checo Karel Čapek tal vez lo traicionó la tomadura de pelo que le hizo a todo el mundo con su sátira desenfadada.

Me imagino que debe haber disfrutado por todo lo alto escribiendo esta novela. Bueno, pues yo también al leerla. Altamente recomendable para lectores con espíritu crítico, de ojo avizor con los “ismos” y cazadores de buenos libros.

Y por cierto, para aquellos que son depredadores de textos que muestren imaginación. Magistral porque nos saca a todos al pizarrón y no nos damos ni cuenta.