Ya va a ser casi una década desde que se le diagnosticó Alzheimer al ex técnico de la selección chilena y mundialista en 1998, Nelson Acosta. Poco se ha sabido de él en estos años, más allá de algunas revelaciones de cercanos al exDT y su familia. Pero este fin de semana su hija, Silvana, dio a conocer a través de redes sociales el dramático momento que está viviendo el nacido en Uruguay, acusando una compleja situación que enfrenta su padre, quien requiere cuidados especiales pero no puede acceder a sus propios recursos debido a trabas judiciales y bancarias.

"Querida red, quiero pedirles su ayuda, para que la humanidad le gane a la burocracia, los egoísmos y a la insensibilidad. Sé que miles de ustedes respetan a papá y fueron parte de su historia deportiva. Hoy te pido que seas parte de su historia de vida", introduce el llamado.

Según el relato de la mujer, el 5 de abril de 2025, la Ilustrísima Corte de Apelaciones de Rancagua decretó que Nelson Acosta necesitaba cuidados y protección, conminando al Tribunal de San Vicente de Tagua Tagua a agilizar los procesos para obtenerlos. "Más de un año después, esto no ha sucedido. Incluso estamos peor", denunció.

"Papá toda su vida fue trabajador, organizado. Por lo tanto, no le faltan recursos, pero ellos están bloqueados por la burocracia judicial, empresarial y bancaria, en sociedades a las cuales no podemos acceder. Yo tuve que solicitar un crédito en la banca para poder ayudarlo en esta situación", argumenta.

"El curador ad ítem, esa persona independiente que el tribunal asigna para que defienda los intereses de papá, en tres años no lo ha ido a ver ni una sola vez y no ha hecho ni un recurso para que papá pueda contar con lo que necesita para estar bien", acusa. Luego explica un tema primordial. "Necesitamos imperiosamente traer a papá a Santiago, porque su manejo se ha hecho muy complejo.

No puede seguir en su casa en el campo, porque no cuenta San Vicente con las necesidades que mi papá tiene". Además, Silvana Acosta denunció que su padre es propietario de oficinas que arrienda y casas donde viven familiares, pero que "ninguno de ellos deposita esos dineros en la cuenta personal de papá como legalmente debería ser", lo que agrava aún más la imposibilidad de costear los cuidados necesarios.