Durante esta fría semana otoñal, el dúo Lluvia Acida visitó las dependencias de La Prensa Austral para compartir su historia y recorrido musical, marcado por más de 30 años de trayectoria. Desde el extremo sur de Chile, la agrupación ha construido una de las propuestas más singulares de la música electrónica nacional, caracterizada por la experimentación, el vínculo con el territorio y una profunda identidad patagónica. Integrado por Héctor Aguilar Triviño de 53 años y Rafael Cheuquelaf Bradasic de 51.

El proyecto nació en Punta Arenas en 1992 como una búsqueda sonora ligada al circuito underground de la época. Sus primeros pasos estuvieron marcados por un sonido noise experimental, desarrollado con medios precarios y grabaciones caseras. “Había todo un movimiento nuevo, bien marginal, que conocimos a través de fanzines y el intercambio de cintas por correo.

Eso nos abrió a explorar con lo que teníamos a mano”, recuerda Aguilar. En una primera etapa, el proyecto fue impulsado junto a Francisco Barría. Sin embargo, el rumbo definitivo se consolidó en 1995 con la incorporación de Rafael Cheuquelaf.

“Nos juntamos a experimentar con lo poco que teníamos y empezamos a grabar inmediatamente. Después de eso ya estábamos haciendo demos y la historia se disparó”, comentan. Influenciados por bandas como Kraftwerk, Front 242, Cabaret Voltaire y Depeche Mode -además de referentes chilenos como Electrodomésticos-, el dúo comenzó replicando sonidos europeos.

“Como todas las bandas, partimos copiando. Pero con el tiempo encontramos una identidad propia”, explican. Identidad patagónica y búsqueda sonora Ese sello propio surgió al conectar su música con el entorno austral.

“Nos dimos cuenta de que vivíamos en un entorno industrial patagónico. Talleres, puerto, industria petroquímica… todo eso empezó a alimentar nuestro imaginario”, señalan, destacando la influencia del territorio en la construcción de su propuesta artística y musical. La Patagonia se transformó así en el eje conceptual de su obra.

“Para nosotros es todo. Es nuestra inspiración máxima. No es solo un lugar físico, es una serie de capas históricas, geológicas y culturales”, afirman.

En esa línea, buscan alejarse de visiones estereotipadas. “No nos interesa el cliché turístico. Nos interesa mostrar las luces y sombras, la historia buena y la mala de este territorio”, agregan desde una mirada realista de su proyecto.

Ciencia, memoria y territorio A lo largo de su trayectoria, Lluvia Acida ha desarrollado una propuesta que cruza música, ciencia e historia. Uno de sus hitos fue “Antarktikos” (2005), que los llevó a convertirse en la primera banda de música electrónica en presentarse en la Antártica en 2007. Esa relación con la ciencia se profundizó en 2017 con la publicación de “Ciencia Sur”, un disco compuesto especialmente para la apertura del IX Congreso Latinoamericano de Ciencia Antártica, realizado en Punta Arenas y que reunió a más de 300 científicos de 16 países.

La obra fue acompañada por un mediometraje centrado en la exploración científica en la Patagonia y el continente blanco. “Para nosotros la ciencia se transformó en un motivo musical. Nos interesa mucho esa relación entre conocimiento, territorio y sonido”, explican.

Otro eje importante ha sido la memoria histórica. En 2023 lanzaron “Puntarenazo”, un disco que mezcla su música con relatos orales sobre hechos ocurridos en Punta Arenas durante la dictadura. “No somos un grupo panfletario, pero sí tenemos inquietudes sociales.

Hay temas que nos mueven y creemos que es importante recordarlos”, señalan. Reconocimiento y proyección sonora La trayectoria del dúo ha sido ampliamente reconocida. En 2022 obtuvieron el Premio Pulsar a “Mejor Artista de Música Electrónica” por “Archipiélago Coloane”.

“Fue muy significativo porque es un premio que entregan los propios músicos. Es un reconocimiento de tus pares”, destacan. Además, su disco “La Idea: Canto de la Federación Obrera de Magallanes” fue destacado por la revista Rolling Stone dentro de los lanzamientos relevantes del año, lo que permitió proyectar su trabajo a nivel nacional.

“Ese tipo de visibilidad es importante, sobre todo viniendo desde una región tan aislada”, comentan. El proceso creativo de Lluvia Acida es tan diverso como su discografía. “Nuestros discos nacen de ideas, de conversaciones.

A veces pasan años antes de que se concreten”, explican. Han trabajado desde la improvisación hasta la composición estructurada, incluso creando a distancia. “No tenemos una fórmula.

Si la tuviéramos, hace tiempo nos habríamos secado. Nos interesa explorar constantemente”, afirman. Esa libertad también define su identidad: “Somos personas de creación libre, no nos cerramos a ningún estilo”.