El avance del fenómeno de El Niño hacia el Pacífico Sur comienza a delinear el escenario climático para los próximos meses, proyectando un invierno con precipitaciones por sobre lo habitual en la Región de Coquimbo. De acuerdo con especialistas, este evento alcanzaría su mayor intensidad durante la temporada invernal, particularmente entre julio y agosto, periodo en el que se espera un aumento significativo tanto de lluvias como de nevadas en comparación con los registros históricos. El meteorólogo del Centro Científico CEAZA, Tomás Caballero, explicó que, si bien el fenómeno ha tenido un desarrollo más lento de lo esperado, sus efectos se harán notar con mayor fuerza en los meses centrales del invierno.

“Se ve que ahí vamos a tener meses bastante normales a sobre lo normal”, indicó, en relación al comportamiento de las precipitaciones. Respecto a las nevadas, el especialista señaló que el escenario sería similar. “En cuanto a la nieve es prácticamente lo mismo”, agregó, anticipando una temporada con mayor presencia de eventos asociados a sistemas frontales.

Si bien El Niño suele asociarse a un aumento de las temperaturas, Caballero advirtió que este contexto no excluye la ocurrencia de fenómenos extremos. “El Niño de por sí viene con mayores temperaturas, además de toda esta proyección del cambio climático que tenemos de fondo. Se esperan más olas de calor y eventos de altas temperaturas”, explicó.

En esa línea, el meteorólogo no descartó la posibilidad de heladas en determinados momentos, evidenciando la variabilidad que podría marcar la temporada. En cuanto al inicio de las precipitaciones, el experto sostuvo que, aunque podrían registrarse lluvias aisladas en los meses previos, el grueso de los eventos se concentrará hacia la segunda mitad del invierno. “El invierno debería estar dentro de lo normal a sobre lo normal”, precisó.

Frente a este escenario, desde el ámbito científico se enfatiza la necesidad de anticiparse. Un invierno más lluvioso de lo habitual podría traer consigo riesgos asociados, como crecidas de cauces o afectaciones urbanas, por lo que se hace necesario reforzar las medidas preventivas. En ese contexto, el llamado es a que tanto autoridades como la comunidad se preparen con antelación, considerando que las condiciones proyectadas podrían marcar una temporada invernal distinta a la de los últimos años, caracterizados por la escasez de precipitaciones.