Cuando hablamos de virus transmitidos por roedores, lo primero que se nos viene a la cabeza es el virus Hanta, pero lo que no sabíamos es que las características y nivel de riesgo cambian bastante dependiendo de la región geográfica. En Europa y Asia circulan cepas que causan una enfermedad conocida como Fiebre Hemorrágica con Síndrome Renal. Aunque el nombre suene complejo, por lo general provocan cuadros de leves a moderados, con una tasa de mortalidad muy baja, comúnmente menor al 1%, pero para la contingencia de hoy, lo relevante es saber que esta cepa no se contagia de persona a persona, sólo se transmite si alguien inhala polvo contaminado por las excreciones de los roedores, en espacios cerrados y secos.
Ahora descubrimos que en Sudamérica predomina la cepa Andes. De esta variante ya sabíamos que afecta principalmente los pulmones y el corazón, es clínicamente más compleja y tiene una mortalidad más cercana al 25%. En este contexto, lo que no sabíamos es que su diferencia biológica más importante es que es la única cepa de Hantavirus en el mundo con capacidad comprobada de transmitirse entre humanos mediante el contacto estrecho, entendiendo el contacto estrecho, como el confinamiento por un periodo de tiempo más largo y con una cercanía mayor, que por el ejemplo la experiencia que vivimos con el virus SarS-CoV 2.
Esta definición de contacto estrecho es la que explica el reciente brote vinculado al crucero MV Hondius, el cual zarpó desde Ushuaia, Argentina. La cepa Andes predomina en Uruguay, Chile y Argentina donde se reportaron nueve casos con al menos dos personas fallecidas, pero hay algo que parece ser una excepción, que es el contagio de una azafata que tuvo un contacto en Sudáfrica con una pasajera enferma que había sido evacuada. Es decir, no se contagió en el crucero, lo que muestra que existe la posibilidad de contagio, condicionada a las características del contacto.
Si bien la cepa Andes requiere cuidados médicos un poco más complejo, comprender cómo funciona nos permite adelantarnos, tomar medidas no sólo para evitar el contagio desde el ratón colilargo, si no que estar atentos ante un eventual contagio de persona a persona, condicionado a haber estado expuesto a los desechos fisiológicos del roedor, es así que tenemos la opción de poder inferir un posible contagio, ante la presencia de síntomas respiratorios similares a la influenza, coincidentes con un periodo de incubación de alrededor de cuatro semanas luego de una posible exposición y una posterior exacerbación de los síntomas respiratorios, justo el momento, en el que debemos acercarnos a un servicio de urgencia, siempre mencionando esta posible exposición.