Dos meses cumple la Cámara de Diputados sin poder constituir su Comisión de Ética, desde el inicio del actual período legislativo, el pasado 11 de marzo. La instancia es clave para velar —de oficio o a petición de un legislador— por el respeto de los principios de probidad, transparencia y acceso a la información pública. Junto con conocer y sancionar las faltas a la ética de los diputados y atender las demás materias que la ley o el reglamento le encomiende, según se establece la norma.
El 21 de abril ya se puso en votación una propuesta de integración de la Comisión de Ética por parte de los comités parlamentarios. La proposición fracasó al obtener 77 votos a favor, 70 en contra y 4 abstenciones. Lea la nota completa en la nueva edición de El Mercurio.