Cuatro meses antes de que explotara el caso Sartor con los allanamientos concretados este lunes, el Ministerio Público ya había golpeado la puerta de Azul Azul S. A. Ocurrió el 11 y 18 de diciembre pasado, cuando fiscales y detectives citaron a altos ejecutivos de la escuadra laica.
Los interrogados fueron dos: el gerente general de la sociedad anónima, José Ignacio Asenjo Cheyre, y el gerente deportivo, Manuel Xavier Mayo Ubach. Ambos fueron inquiridos no sólo por los movimientos societarios que tienen en la mira a Michael Clark y compañía (que incluyen el golpe que asestó cuando se hizo del control casi absoluto de la concesionaria), sino también por la interna del club, el manejo financiero del mismo y el denominado “Bono Bulla”, mecanismo que —tal como reveló esta Unidad de Investigación a mediados de 2024— le inyectó más de 10 mil millones de pesos (se estima que la cifra incluso pudo llegar a las $14 mil millones) a la entidad entonces presidida por Clark y que le sirvió para extender automáticamente la concesión hasta 2052. —$3.
800 millones era lo que se debía a la Tesorería General de la República, pero se pagaron $1. 900 millones. Yo llevé el cheque, se rebajó el monto por un convenio de pago con la TGR —desclasificó Asenjo.
El mismo ejecutivo confidenció que La U invirtió dineros propios en fondos Sartor, lo que acrecienta las sospechas del Ministerio Público. Lee también... Estalla trama Sartor: fiscalía allana a Azul Azul, casa de Michael Clark y otras cuatro sociedades Lunes 04 Mayo, 2026 | 12:54 Las fuentes de ingreso El primero en declarar fue el propio Asenjo.
Inició su alocución con un breve repaso de su trayectoria: llegó hace 14 años como coordinador del plantel profesional, luego se convirtió en gerente del fútbol formativo y, en 2021, se transformó en gerente general definitivo. —Azul Azul tiene tres principales fuentes de ingresos: publicidad (…) derechos de televisión y venta de entradas y abonos —dijo Asenjo al entrar en materia. Este último punto es el más redituable, según el testigo: —[Esta es] nuestra principal fuente de ingresos, más del 35% de los ingresos, casi 13 mil millones de pesos, porque, por ejemplo, jugar un partido de Copa Libertadores, se recibe hartos ingresos, siendo nuestra principal fuente.
A ello también agregó una cuarta línea de financiamiento, que a juicio del gerente “puede estar o no estar”: la venta de jugadores. —Este año 2025 vendimos sólo a un jugador, Marcelo Morales. También hay préstamos de jugadores, que pueden ser pagados o no, cuando no es pagado, nos ahorramos el sueldo (…) El precio de un jugador es un gran tema, la CMF ha hablado mucho, hay clubes que pueden aumentar su patrimonio con los jugadores que tiene.
Según contó Asenjo, estos compromisos con otros clubes podrían significar ingresos. El ejecutivo puso como ejemplo a Darío Osorio, jugador que fue vendido al F. C.
Midtjylland de la Superliga de Dinamarca. —Sus últimas dos cuotas son en enero y febrero de 2026, así nos llegarán 600 millones en enero y febrero por la venta de ese jugador. Los miles de millones detrás del bono Bulla La alocución continuó.
A Asenjo le consultaron por el Bono Bulla. Se trata de un instrumento que le permitió a Azul Azul refinanciar sus deudas con el fisco (heredada de la época de la Corfuch) e inyectar dinero fresco a la administración. El mecanismo no estuvo exento de críticas.
Clark encomendó personalmente la colocación del bono a otra entidad financiera caída en desgracia: STF Capital, la corredora de bolsa de los hermanos Sauer que quedó en medio del caso Audios. “Los Sauer y Topelberg me señalaron que la caída de STF se produjo porque habían perdido más de 10 mil millones de pesos a raíz de haber comercializado mal el Bono Bulla. Dicho bono, lo habían comercializado por instrucción de los Jalaff”, atestiguó Leonarda Villalobos, pieza clave de esa trama.
Lee también... Abogado de Azul Azul y allanamiento en CDA: "Tenemos el deber de cumplir con resoluciones judiciales" Lunes 04 Mayo, 2026 | 19:42 Daniel Sauer también abordó esta materia en su declaración ante la fiscalía por el caso que estalló por el audio de Luis Hermosilla. —En diciembre de 2022, Luis Flores [exgerente general de STF Capital] llega a mi oficina y me dice “cerré la colocación del Bono Bulla, este nos va a dar un protagonismo en la industria puesto que este año se han colocado muy pocos bonos y la U tiene caja de resonancia, este bono es por 10 mil millones de pesos, con tasa UF+8%, y 1/3 de este monto lo comprará el mismo Sartor.
Es decir, nosotros compraremos 2/3 del bono, algo así como 6. 600 millones de pesos —testimonió Sauer. En esa línea, contó que cuando se colocó el bono, Michael Clark acudió personalmente a las oficinas de STF Capital: —Se presenta como el principal dueño [de Azul Azul S.
A. ]. Se ve muy contento por la colocación del bono y agradecido con Luis Flores por la colocación de este, donde me comentan que sería una gran publicidad para STF esta colocación y que se realizará publicidad en diarios y prensa.
La idea del bono —coincide Sauer— era extinguir la deuda que existía con el fisco desde la época de la Corfuch. Sauer dijo: —Extinguir esta deuda conllevaría implícitamente el aumento de la concesión en 15 años, esto es el 50% de los años por los cuales se concesionó el club. (…) Al aumentar los años de la concesión, viabilizas por lejos el proyecto más importante que tenía el club, que era el estadio propio.
Más años de concesión permite perfilar un financiamiento a más largo plazo, disminuyendo por ende la carga de este. Todo esto fue ideado por Michael Clark con Luis Flores Los problemas, sin embargo, aparecieron al poco andar. El 24 de marzo de 2023, la CMF suspendió a STF.
—Es ahí que Larraín Vial, ejecuta la custodia del bono al momento del vencimiento del pacto, y este sale a UF+10,5%, originando pérdidas para STF de 1. 300 a 1. 400 millones de pesos.
Es decir, la misma utilidad que habíamos tenido como empresa en el año —cerró Sauer. Y sentenció: —Lo más extraño de este bono es que no hubo una colocación de este, sino que lo veo como un arreglo entre gallos y media noche. En la colocación de un bono debe haber oferentes de este, con ofertas de tasas que tales oferentes deben estar dispuestos a pagar para así ver su tasa real que el mercado válido tal papel.
Aquí hubo una fijación de precio de salida de UF+8% que lo decide Sartor que compra 1/3 y Flores que compra 2/3. Flores no ofrece el bono a ningún cliente, sino que se queda con el bono dentro de STF, endeuda la empresa y luego esta colocación le cuesta a STF entre $1. 300 y $1.
400 millones de pérdida. Al respecto, Asenjo dijo no conocer los acreedores del bono. —Son cuatro organizaciones que no sé quiénes son (…) Yo no soy experto financiero —se excusó.
Eso sí, afirmó que en 2022 fue Michael Clark quien levantó el tema de la emisión del bono y reportó al directorio la operación para repactar la deuda. —Yo creo que no se votó, pero se habló en sesión de Directorio, con votación no creo, se informó, pero no se votó. Yo creo que había un acuerdo general de buscar un mecanismo.
Porque además estaba la presión de pagar una deuda para la cual no había recursos para pagarla. (…) $3. 800 millones era lo que se debía a la Tesorería General de la República, pero se pagaron $1.
900 millones. Yo llevé el cheque, se rebajó el monto por un convenio de pago con la TGR. Follow the money Las consultas entonces se volcaron a Sartor.
Y es que tal como reveló esta Unidad de Investigación, el Ministerio Público allanó la sede de Azul Azul, el domicilio de Michael Clark y otras cuatro sociedades conectadas al escándalo. El organismo persecutor argumentó en su presentación ante la justicia que los hechos materia de la indagatoria se remontan a entre junio de 2016 y octubre de 2025, cuando un grupo de imputados, entre ellos Clark, estructuraron un esquema para utilizar a Sartor AGF S. A.
para financiar a entidades vinculadas a sus dueños, socios o administradores, “en conflicto con el interés de los aportantes”. En simple, se acusa que la administradora recibió dineros de aportantes, pero en lugar de privilegiar inversiones que dieran mayores réditos económicos para sus clientes, decidieron otorgarse recursos a sí mismos. Varios de los que confiaron en la administradora aún no reciben de vuelta sus dineros.
Fuentes consultadas sostienen fuera de micrófono que se sospecha que esos dineros —presumiblemente obtenidos de manera ilegal— pudieron haber sido utilizados para financiar la compra de Azul Azul, a través del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport. El mismo, más tarde, quedaría bajo control absoluto de Clark, luego de que mediante una de sus sociedades, Antumalal, adquiriera prácticamente la totalidad de las cuotas (ver Una compra en las sombras: la sigilosa fuga de Sartor que dejó a Clark como dueño y señor de la U). Lee también...
Conflictos de interés y dinero en familia: la reservada autodenuncia de director de Sartor Miércoles 26 Febrero, 2025 | 17:31 Así, la fiscalía y la PDI preguntaron al gerente general si Azul Azul realizó operaciones vinculadas a la entidad financiera que hoy está en el centro de la trama. La respuesta fue positiva: Asenjo dijo que invirtieron dinero de la concesionaria en Sartor. —No tengo la respuesta en torno a por qué se tomó la decisión de invertir en fondos Sartor.
Estos temas en general los veía con el contador —lanzó. —Nosotros no teníamos a Sartor en el radar antes de que aparecería el nuevo propietario. Entonces, ahí el contador decía invirtamos en el BCI, en Santander.
Con la llegada de ellos, el presidente Michael Clark, puso esa opción de invertir en fondos Sartor, y se hizo. Yo no lo evalué. Eran montos de 300 millones un poco más o un poco menos.
Reparos en silencio Clark, según se desprende de la indagatoria, se sentaba a ambos lados de la mesa: como presidente de la concesionaria y como ejecutivo de Sartor. —Era entre tres semanas a un mes que se dejaban los dineros en los fondos. Funcionaba igual que el money market, cuotas y nos venía con interés.
Eso se solicitaba por correo, yo lo solicitaba por correo, a Alfredo Harz [exgerente de inversiones de Sartor AGF, también imputado en la causa]. El contador me lo remitía y yo lo remitía a Alfredo Harz. Había un fondo Q, creo que siempre era ese.
Ese fondo siempre generó rentabilidad y siempre pagó en tiempo y forma. Nunca se prorrogó la deuda. Asenjo contó que sabía que Clark tenía un nexo con el grupo Sartor, pero que no sabía en específico cuál.
—Seguramente la primera vez que ocurrió la inversión en Sartor, me mereció reparos la inversión, pero no conversé estas inquietudes con nadie. No le di el peso. Pero al ver que era un plazo menor, de dos a tres semanas y que funcionó, no me lo cuestioné más.
No recuerdo si alguien más cuestionó. Los investigadores aprovecharon la chance para ahondar en un rumor que ha rondado los pasillos del CDA desde que Sartor compró el paquete accionario de Heller: ¿Hay un vínculo con Victoriano Cerda o Patricio Kiblinsky? —Solo por los jugadores que compramos a Huachipato, cuando Cerda era director de Huachipato (…).
—¿Ha tenido algún vínculo con Kiblinsky o Cerda? —No, a Cerda lo conocí en Consejo de Presidentes, pero no tengo mayor relación con él. “Había ansiedad” Manuel Mayo Ubach, gerente deportivo de la U fue el segundo en declarar.
Su testimonio aporta luces de la interna de Azul Azul cuando el caso explotó por primera vez con el informe de la CMF. El documento no sólo atribuía graves irregularidades a la entidad sino también revocó la autorización de que existiera. —El caso Sartor generó ruido en el club.
Ignacio [Asenjo] hizo una reunión cuando salió la resolución de la CMF. Citó a reunión de gerentes extraordinaria, para transmitir calma de que Mike [así le dicen Michael Clark] no iba a salir, que eran problemas personales, que iba a seguir siendo presidente, que era un tema externo a la U y que el equipo tratara de trabajar de la misma forma. Todos teníamos dudas de qué pasaba si salía Michael Clark, había ansiedad en el club, no sabíamos cómo responder.
A Mayo también le consultaron por agentes del fútbol. La pregunta no es casual: uno de los trascendidos que ronda en círculos deportivos es que Fernando Felicevich, intermediario de casi toda la Generación Dorada de la Selección Chilena, estaba involucrado con Sartor. —¿Podría descartar preferencias por representantes a nivel de Azul Azul?
—inquirieron a Mayo. —Sí, lo descarto. Me encantaría que no estén tan atomizados (…) En Chile es un problema que existan tan pocos representantes.
El problema es que en el fútbol son personas de origen humilde, donde se engatusan fácil con cosas, como zapatos de futbol.