Los antisociales contaban con una organización y roles claramente establecidos, donde la posición de líder la ocupaba un imputado que posteriormente fue asesinado al interior del CCP de Antofagasta, mientras que el resto se distribuía funciones como conductores, vigilantes, secuestradores, custodios o subalternos. “Se trata de un grupo criminal muy peligroso, que con pocas semanas de diferencia ejecutó dos acciones que causaron gran conmoción en la comunidad, como fueron el homicidio consumado y frustrado en playa El Lenguado y el doble secuestro con homicidio en La Rinconada. Por eso sostenemos que no estamos frente a delincuentes comunes, sino ante una de las organizaciones criminales más violentas que hayamos conocido”, señaló el Fiscal Regional de Antofagasta, Juan Castro Bekios.