Chile necesita responsabilidad fiscal, por supuesto. Pero la responsabilidad fiscal no puede construirse debilitando la salud de los sectores populares. Menos aún en un contexto donde sube la bencina, suben los alimentos, sube el transporte, sube el gas y las familias viven cada mes con mayor presión económica.
En ese escenario, disminuir financiamiento a programas de salud o al Fondo Común Municipal, mientras se discute bajar impuestos a quienes más tienen, no solo es injusto: es profundamente regresivo. Si debilitamos la APS, el sistema completo se enferma. Aumentarán las listas de espera, las urgencias, la presión hospitalaria y la desigualdad entre comunas ricas y populares.
Por eso, desde La Cisterna decimos con claridad: valoramos toda medida que permita comprar medicamentos a menor costo, pero eso no puede ser usado para esconder recortes mucho más profundos. La salud de nuestros vecinos y vecinas no puede depender de ajustes contables. Debe ser una prioridad nacional.