A Silvia Labayru (69), sobreviviente de torturas en la última dictadura cívico-militar de Argentina, le negaron el ingreso a Estados Unidos. La bajaron del avión en Ciudad de México, en un incómodo episodio que ella asoció directamente a un “macartismo puro” en la era de Donald Trump, pese a tener su documentación en regla. El hecho, ocurrido el 26 de marzo pasado, situó a la argentina Labayru ya sentada en su asiento en un vuelo de la aerolínea Volaris, en el aeropuerto de Ciudad de México, lista para viajar hacia San Antonio, Texas.

Minutos antes del despegue, personal de la compañía ingresó al avión y le comunicó que debía descender por una orden de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés). No hubo margen para discutir ni explicaciones claras de los motivos migratorios para bajarla. En ese contexto, Labayru también vinculó el episodio con la publicación de su historia personal, recientemente abordada en un libro que repasa su experiencia durante la dictadura.

“Fui al mostrador de Volaris y no me explicaron nada. Me tuvieron dos horas de pie esperando a una supervisora que no llegó jamás. Se negaron a entregarme por escrito el motivo de la denegación de embarque o el acta de inadmisión, dejándome en total estado de indefensión legal”, relató la mujer de 69 años en diálogo con el diario El País.

“Macartismo puro y duro” Desde la aerolínea, siguiendo su testimonio, le confiaron que la decisión no fue propia, sino que respondió a una instrucción de autoridades estadounidenses. No era la primera vez que Labayru viajaba a Estados Unidos. De hecho, había ingresado con éxito en 2022 y 2024.

Nada, en principio, indicaba que su situación migratoria hubiera cambiado. “Esto ha sido una persecución política, macartismo puro y duro”, aseguró la argentina sobre su rechazo en EE. UU.

, rememorando la doctrina anticomunista de los años 50. Labayru vinculó el rechazo en Estados Unidos con el clima político actual, a tono con el endurecimiento de las políticas migratorias. En ese contexto, Labayru también asoció el episodio con la publicación de su historia personal, abordada en un libro titulado La llamada: el relato -escrito por Leila Guerreiro y publicado en 2024- donde se repasa su experiencia durante la dictadura.

“Si me niegan la entrada a Estados Unidos por el libro, es porque no lo leyeron. Si lo hubiesen leído, se darían cuenta de que ni soy peligrosa, ni soy militante. Eso ocurrió cuando tenía 18 años y ahora soy una mujer mayor, tengo casi 70.

En el libro está muy bien explicada toda mi historia”, dijo. La vida de Silvia Labayru durante la dictadura: sobreviviente y cuestionada De volver en el tiempo, Labayru fue secuestrada el 29 de diciembre de 1976, en plena dictadura militar argentina, y trasladada a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), en Buenos Aires, uno de los principales centros clandestinos de detención. Tenía 19 años, estaba embarazada de cinco meses y militaba en Montoneros, la agrupación guerrillera de izquierda del peronismo.

En la ESMA, dio a luz a su hija Vera —excepcionalmente entregada a la familia paterna— y sobrevivió a un sistema de tortura, sometimiento y violencia sexual sistemática. Su relato de lo vivido incluye la presión de represores como Jorge Acosta hasta las violaciones reiteradas por parte del oficial Alberto González. También la utilización de detenidos en operaciones encubiertas, como su presencia en reuniones de Madres de Plaza de Mayo junto a Alfredo Astiz, célebre represor.

De allí que atravesara el repudio de algunos de sus compañeros, quienes la acusaron de traidora y colaboracionista por no haberse escapado cuando le permitieron salir. Después de ser liberada en 1978, Labayru se exilió en España. La historia de la mujer cobró relevancia con otro matiz con la publicación de “La llamada: un relato”, que, lejos de ser una biografía convencional, abordaba la experiencia al límite sobre la violencia y las zonas grises, además de su resiliencia.