El peak (20:00 a 00:00 h): Es el horario predilecto. Hay suficiente flujo para que el delincuente elija una víctima "atractiva" (con pertenencias de valor como notebooks o celulares), pero la visibilidad nocturna y el tráfico fluido facilitan la fuga. La madrugada (00:00 a 04:00 h): Representa la segunda franja de mayor riesgo.

Aquí, el peligro radica en la falta de testigos y la posibilidad de alcanzar velocidades extremas en las autopistas hacia el norte o sur. El factor taco: Como bien señaló Claudio Valdivia, el delincuente evita la hora punta de congestión total, ya que la encerrona supone una huida inmediata. Si hay taco, el delincuente queda atrapado igual que la víctima, lo que anula su ventaja operativa.

Uno de los datos más alarmantes que destacó el periodista de Tu Día, Rodrigo Pérez es la edad de quienes protagonizan estos violentos asaltos. Las bandas están compuestas mayoritariamente por menores de edad, una característica que se repite de manera concordante en los ataques registrados en comunas como Ñuñoa, Lo Barnechea y San Miguel. "Lo hacen justamente por sentirse un poco más impunes", señaló Pérez, advirtiendo que, aunque las cifras de 2025 muestran una reducción del 20%, esto no implica una baja en la agresividad.

Por el contrario, la técnica de abordaje ha mutado hacia maniobras "bien policiales", con un estudio previo de las salidas de autopista donde la reducción de velocidad de las víctimas es obligatoria por diseño urbano. El periodista Rodrigo Pérez reveló que detrás de las encerronas también existe una cadena de comercialización con "tarifas" establecidas. Los delincuentes que ejecutan el robo no se quedan con el vehículo, sino que lo entregan a una red de receptadores y dealers.

Tarifas de venta: Los vehículos robados se transan en el mercado negro por montos que oscilan entre $700. 000 y $2. 000.

000. Destino final: Tras el periodo de "hibernación" en parcelas de Lampa o Colina, muchos de estos autos son trasladados hacia la zona norte del país para su venta ilegal o desarme. La trampa de las rotondas Mauricio Soto puso especial énfasis en cómo la conectividad de ciertas comunas facilita el delito.

Zonas como Peñalolén y Ñuñoa poseen sectores —especialmente hacia el oriente— donde las opciones de salida son muy acotadas. Puntos críticos como la Rotonda Grecia y la Rotonda Quilín actúan como embudos donde los sujetos esperan el momento exacto para interceptar a quienes regresan a sus casas después de la jornada laboral. En esa línea, Soto explicó que el diseño vial de las comunas de La Florida y Peñalolén genera una vulnerabilidad crítica.

Al existir puntos de salida acotados, como el eje Departamental o Vicuña Mackena, se producen "embudos naturales" que los delincuentes aprovechan, ya que conocen los trayectos que los conductores deben tomar obligatoriamente. Más allá de la pérdida material de un computador o un celular, el abogado Claudio Valdivia planteó una reflexión sobre la pérdida de la intimidad. El vehículo es hoy un espacio personal donde se desarrolla la rutina diaria, y ser abordado violentamente en él genera secuelas profundas.

"Hay personas que empiezan a tener fobia a andar en un auto porque la experiencia es muy traumática", afirmó Valdivia. El impacto psicológico altera la forma de conducir: el conductor ya no viaja tranquilo, sino en un estado de alerta constante, vigilando cada salida de autopista y cada vehículo que se aproxima por el espejo retrovisor. Preguntas frecuentes sobre las encerronas en la Región Metropolitana ¿Qué es el fenómeno de la hibernación en el robo de autos?

Es una técnica donde los delincuentes ocultan el vehículo robado en zonas periféricas como Lampa o San Bernardo por 24 a 48 horas. Esto sirve para verificar si el auto tiene dispositivos GPS activos antes de trasladarlo o desmantelarlo. ¿Cuál es el horario más peligroso para sufrir una encerrona?

El bloque de mayor riesgo ocurre entre las 20:00 y las 00:00 h. En este horario hay suficiente flujo vehicular para que el delincuente elija una víctima, pero la visibilidad es baja y las autopistas están lo suficientemente expeditas para facilitar la huida. ¿Por qué los delincuentes prefieren las salidas de las autopistas?

Porque son puntos donde la infraestructura obliga al conductor a reducir la velocidad drásticamente. Al desacelerar en ramales estrechos, la víctima pierde capacidad de maniobra, quedando vulnerable ante el bloqueo de otros vehículos usados por los asaltantes.