Quienes hacemos investigación en el área de las ciencias sociales abordamos problemas de indagación científica o tecnológica, que se asocian a “dolores” reales de las personas, comunidades, colectivos u organizaciones. En consecuencia, los hallazgos suelen aportar insumos para mejorar intervenciones sociales y complejizar el debate público. En esa línea, es fundamental la formación de investigadores de alto nivel, especialmente a través de programas de doctorados académicos.

Simultáneamente, desde hace varios años, en el ecosistema de ciencias y en los lineamientos de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), se ha instalado con fuerza la importancia de que toda investigación científica y tecnológica debe vincularse con la sociedad a través de diversas actividades. Entre ellas se puede mencionar:divulgación de resultados de investigación a público no académico o especializado; transferencia tecnológica a organizaciones de la sociedad civil, servicios públicos o industrias;participación en la generación de redes;y la interlocución contomadores de decisiones, como parlamento o gobierno. A esto se suma una mayor presencia de la ciencia en los medios de comunicación.

Por un lado, investigadoras e investigadores participan más activamente como fuentes expertas en prensa, radio o televisión. Y por otro, las plataformas digitales —podcasts, redes sociales— han abierto nuevos canales para difundir resultados a audiencias amplias y diversas. Es esperable que los resultados científicos terminen en escritos propios de la academia, como los papers, pero también se utilizan para generar guías técnicas, manuales o prototipos de soluciones a problemas sociales que son reales y urgentes.

El desafío para el futuro es seguir fortaleciendo el vínculo academia, sociedad y Estado. Dra.