En medio de la crisis social que atraviesa Bolivia, la Fiscalía del país suramericano emitió el lunes una orden de aprehensión contra el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, a quien acusa de instigación pública a delinquir, terrorismo y otros delitos, por su participación en las protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz. La medida no es un hecho aislado: en paralelo, el Ministerio Público también ordenó la captura del dirigente campesino David Quispe Machaca, secretario ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), junto a los dirigentes Juan Héctor Huacani Guachalla, Justino Apaza Callisaya, Winston Jemio Quispe Gutiérrez y el senador suplente Nilton Condori Alanoca. Todos enfrentan los mismos cargos, sumados a asociación delictuosa, financiamiento al terrorismo y atentados contra la seguridad de los medios de transporte y servicios públicos, según el informe del fiscal general Roger Mariaca.
Argollo se ha convertido en uno de los rostros visibles de las intensas movilizaciones ininterrumpidas que sacuden al país desde hace semana en la que los campesinos, obreros, mineros, transportistas e indígenas han efectuado más de 70 bloqueos de vías para denunciar el deterioro económico, la tensión política y el descontento ciudadano que han gatillado medidas de recorte aplicadas por el mandatario de derecha, a quien exigen su inmediata renuncia. Protestas contra Rodrigo Paz dejan 57 detenidos y cuatro manifestantes asesinados La jornada del lunes fue particularmente crítica: una multitudinaria marcha descendió desde El Alto hasta La Paz, para ejercer presión contra el presidente boliviano y su administración. Según consignó TeleSUR, hasta el momento, las fuerzas de seguridad han detenido al menos a 57 personas y se reportan cuatro manifestantes asesinados en los intentos de desbloquear las rutas.
“No nos van a doblegar en la lucha que hemos emprendido» Desde la COB, la reacción no se hizo esperar. El gremio denunció una persecución judicial sistemática contra su dirigencia y rechazó la violencia policial desplegada contra los manifestantes. “No nos van a doblegar en la lucha que hemos emprendido; nos están queriendo acallar como dirigencia con acciones populares y demandas penales”, advirtió Argollo en un pronunciamiento público, donde además convocó a mantener las movilizaciones en La Paz y El Alto.
Ver esta publicación en Instagram El líder sindical aseguró que los procesos judiciales en curso no frenarán las medidas de presión, las cuales —insistió— buscan defender la economía familiar y los recursos naturales frente a las políticas del Gobierno de derecha. En un clima de creciente tensión, la COB también cuestionó el accionar de las Fuerzas Armadas y la policía. A través de un comunicado, señaló que mientras el pueblo exige respuestas y vive la crisis en las calles, los efectivos represivos son abastecidos con gases lacrimógenos desde un avión tipo Hércules.
“El poder responde con militarización y represión en lugar de escuchar al pueblo. La historia recordará quiénes defendieron a la ciudadanía y quiénes le dieron la espalda. Ninguna fuerza debe estar por encima del pueblo ni de sus derechos”, puntualizó el gremio.
Con las órdenes de captura ya emitidas y el paro endureciéndose, la crisis social boliviana suma un nuevo combustible que amenaza con prolongar la confrontación en las calles y profundizar la ingobernabilidad.