El “Kiosko de la Buena Convivencia”, impulsado por el equipo multidisciplinario del establecimiento, promueve el bienestar socioemocional, el buen trato y la participación estudiantil a través de actividades desarrolladas durante los recreos. El patio del Liceo San José comenzó a vivir una nueva experiencia formativa con la puesta en marcha del “Kiosko de la Buena Convivencia”, una iniciativa impulsada por el equipo multidisciplinario del establecimiento que busca fortalecer la convivencia escolar y convertir los recreos en instancias de encuentro, escucha y acompañamiento para las y los estudiantes. La propuesta nace como parte del Plan de Bienestar Socioemocional del establecimiento y se desarrolla gracias a recursos del Plan de Mejoramiento Educativo (Pme), integrando acciones orientadas al fortalecimiento de la salud mental, la participación y el desarrollo integral de la comunidad educativa.
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Lejos de ser únicamente un punto de recreación, el kiosko fue concebido como un espacio de interacción positiva donde los estudiantes puedan participar en juegos guiados, dinámicas grupales y actividades enfocadas en el reconocimiento emocional, la empatía y el trabajo colaborativo. La iniciativa pone el foco en la importancia de construir relaciones respetuosas dentro de la vida escolar y generar entornos donde el buen trato tenga un rol central. El proyecto también se enmarca en la tradición educativa salesiana, donde el patio tiene un significado especial como lugar de formación y acompañamiento cotidiano.
Inspirado en el sistema preventivo de San Juan Bosco, el establecimiento busca fortalecer una convivencia basada en la cercanía, la razón y el respeto mutuo, entendiendo que los espacios compartidos también cumplen una función educativa. La iniciativa surgió a partir de la necesidad de generar espacios seguros y accesibles para los estudiantes durante los recreos, especialmente en un escenario donde las comunidades educativas enfrentan desafíos asociados al bienestar emocional, la convivencia y la salud mental juvenil. En ese contexto, el kiosco procura transformarse en un punto de referencia permanente para el acompañamiento y la contención dentro del establecimiento.
Las actividades que se desarrollan durante los descansos consideran dinámicas orientadas al fortalecimiento de habilidades socioemocionales, juegos colaborativos y espacios de conversación que favorecen la participación de estudiantes de distintos niveles. El objetivo es que cada integrante de la comunidad educativa pueda sentirse acogido, escuchado y partícipe de un ambiente escolar positivo. Además del trabajo directo con los estudiantes, el proyecto forma parte de una estrategia más amplia orientada a consolidar una cultura escolar inclusiva, donde la convivencia no sea entendida únicamente como ausencia de conflictos, sino como una construcción permanente basada en el respeto, la participación y el cuidado mutuo.
La recepción por parte de la comunidad estudiantil ha sido positiva desde el inicio de las actividades. Durante los recreos, el espacio se ha convertido en un lugar concurrido por estudiantes que participan en juegos, dinámicas grupales y momentos de reflexión, generando nuevas formas de interacción dentro del patio escolar.