No sé, amarizaste y había una tormenta, el estado del mar estaba distinto, tienen que ingresar ya no por la compuerta lateral, sino por la de arriba. Ahí trabajas bajo presión con tu tripulación y tiene que haber una buena coordinación. El trabajo en equipo acá es fundamental.
¿Qué brecha identifica entre la preparación en EE. UU. y la que pueda existir en Chile?
Cuando quedé seleccionada en este programa en Estados Unidos, antes de viajar, tuve el programa en la FACH, porque me prepararon para tener un buen desempeño en el programa en Estados Unidos. Y si te soy honesta, el programa de acá en Chile fue del mismo nivel, de hecho, o un poco más exigente a nivel físico. Por ejemplo, tuve vuelos de fuerza G con los Halcones.
Acá alcancé G’s mucho mayores y maniobras mucho más complejas que las que tuve allá. ¿Cómo se vive esta integración de la mujer en entornos de alta exigencia, sobre todo en materias aeroespaciales? Mi experiencia no aplica para todos y los datos nos demuestran que efectivamente hay una brecha, pero yo en lo particular creo que por esa misma brecha hay que impulsar a la mujer en el espacio.
En lo que respecta a estudios de medicina espacial, fisiología en el vuelo espacial, todos los datos que teníamos eran principalmente de hombres. Si queremos llegar a la Luna, después queremos llegar a Marte, necesitamos también entender la fisiología femenina bajo esas condiciones. Entonces, creo que en ese tipo de cosas estábamos un poco atrás.