En cuanto a la sintomatología, la especialista fue enfática en señalar que "los escapes de orina no son normales, ni cuando nos reímos, ni cuando tenemos que ir de urgencia al baño". Las pacientes suelen consultar también al percibir una sensación de bulto o peso en la zona genital, que a menudo refieren como "una pelotita que muchas veces está como justo en la entrada". Almonacid recalcó que estas patologías “afectan profundamente la calidad de vida”, por lo que instó a no ignorar síntomas como la incontinencia de gases o heces.
En relación con el tratamiento, el HPM ofrece diversas alternativas según la gravedad de cada caso. Un pilar fundamental es la Kinesiología de Piso Pélvico, donde especialistas rehabilitan la zona “y enseñarles a las pacientes a orinar mejor, a defecar mejor, a reconocer la musculatura: cuándo activar, cuándo relajar". Para los prolapsos, se utilizan frecuentemente los pesarios, descritos por Almonacid como "dispositivos de silicona que permiten que este órgano vuelva a entrar a la cavidad pélvica a su posición original".
Estos dispositivos permiten en muchos casos mantener una vida normal e incluso actividad sexual sin necesidad de una intervención quirúrgica inmediata. Finalmente, para acceder a esta atención, las mujeres deben acudir inicialmente a su centro de salud primaria, ya sea CESFAM o CECOSF, donde los profesionales están capacitados para realizar la evaluación física inicial. Si se detecta una patología, se realiza la derivación al Servicio de Ginecología del Hospital Puerto Montt.
Ante la alta demanda y los tiempos de espera de aproximadamente siete meses, la matrona destacó la implementación de la "consulta de acto único de piso pélvico que viene a resolver justamente o lo que pretende hacer es poder resolver un poco más rápido la lista de espera".