A sus 16 años, Darwin Olivares Cárdenas cursa segundo nivel medio en la jornada de tarde del Centro de Educación Integral de Adultos (Ceia), un espacio al que llegó recientemente y donde, en poco tiempo, ha construido una experiencia marcada por la cercanía y la adaptación. “A pesar del poquito tiempo que llevo aquí, igual ha sido bacán. Me he sentido cómodo, los profesores bien comprometidos”, señala, dando cuenta de una integración que, según describe, se dio de manera natural desde su llegada.

El estudiante relata que su cambio de establecimiento respondió a motivos personales, pero que su experiencia en el Ceia ha sido positiva desde el primer momento. “Estoy feliz, muy contento y cómodo, que me hayan aceptado con los brazos abiertos a pesar de que soy menor de edad”. Destaca no sólo el trabajo docente, sino también el ambiente general del establecimiento.

La experiencia de Darwin se enmarca en una comunidad educativa que actualmente reúne a 152 estudiantes en distintas etapas de su formación, desde alfabetización hasta enseñanza media completa. El director del plantel educacional Luis Vargas Báez, plantea que el Ceia cuenta con tres jornadas -mañana, tarde y noche- además de cursos anexos, lo que permite responder a diversas necesidades y contextos. El horario de mañana concentra principalmente a jóvenes entre 16 y 25 años que buscan avanzar en su escolaridad, mientras que la nocturna está orientada a personas que trabajan y que compatibilizan sus labores con el estudio.

A estas se suma la jornada de la tarde, implementada recientemente como una alternativa para quienes requieren un horario distinto por razones personales o de salud. El establecimiento mantiene su proceso de matrícula abierto y proyecta su cierre hacia mediados de mayo, en línea con la necesidad de resguardar la asistencia regular de los estudiantes. En ese contexto, el director señala que uno de los desafíos permanentes es fortalecer la continuidad en la participación, considerando que muchos alumnos deben compatibilizar sus estudios con otras responsabilidades.

En cuanto a la proyección académica, el Ceia ha evidenciado un cambio en las expectativas de sus estudiantes. Según indica Vargas, durante el año anterior más del 50% de quienes egresaron logró continuar estudios en la educación superior, ya sea en centros de formación técnica, institutos profesionales o universidades, lo que refleja una tendencia creciente hacia la continuidad educativa más allá de la enseñanza media. Junto con ello, programas socioeducativos orientados a jóvenes que se encuentran fuera del sistema escolar, como “Caminos de Libertad” y “Caminos de la Tarde”, que buscan facilitar su incorporación y permanencia en procesos formativos dependen del Ceia.

Alfabetización El Ceia también aborda procesos de alfabetización en grupos reducidos, donde el aprendizaje se construye a partir de ritmos y experiencias diversas. En este ámbito, se implementan adaptaciones curriculares y un trabajo pedagógico enfocado en las particularidades de cada estudiante, reconociendo que el acceso a la lectoescritura puede darse en distintas etapas de la vida. La diversidad es otro de los rasgos presentes en el establecimiento.

Entre sus estudiantes se encuentran personas de distintas nacionalidades, así como alumnos sordos que avanzan en su escolaridad con apoyo de intérpretes de lengua de señas. Estas experiencias han impulsado iniciativas pedagógicas que integran elementos culturales, historias de vida y espacios de intercambio, fortaleciendo el sentido de comunidad al interior del centro. Con 35 años de trayectoria, el Ceia ha ido ampliando su rol dentro del sistema educativo, incorporando nuevas modalidades y adaptándose a los cambios sociales.

Desde su propia vivencia, Darwin sintetiza ese proceso en términos simples: “Los profesores son muy comprometidos con uno, siempre atentos, explican súper bien, nada que decir”. Su relato, lejos de grandes definiciones, se instala en lo cotidiano, en la sala de clases y en la relación con quienes forman parte del establecimiento, dando cuenta de una experiencia educativa que, en su caso, se construye desde la comodidad y la cercanía.