De concretarse, se estima que el impacto sería rápido, con mayor liquidez en el mercado accionario, lo que facilitaría la compra y venta de papeles. Para el CEO de Octogone Chile, Manuel Bengolea, “el precio de las acciones de empresas beneficiadas podría subir, pero el impacto en el largo plazo sería aún más relevante”. En tanto, Larraín explicó que un mercado más líquido también reduce los costos de financiamiento para las empresas, lo que favorece la inversión y el crecimiento.

Añadió que eliminar este impuesto “contribuiría a un entorno más competitivo, simple y atractivo para la inversión local e internacional”. Y planteó que, dado que su recaudación fue muy baja, su eliminación tendría además un impacto fiscal limitado”.