El cierre del plazo —este mediodía— para presentar enmiendas en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputadas y Diputados dejó un balance crítico de al menos 1. 000 indicaciones ingresadas a la megarreforma del Gobierno. Esta avalancha fue duramente criticada por el oficialismo y el presidente de la instancia, el diputado Agustín Romero (Partido Republicano), quien acusó una táctica para obstruir el avance del proyecto estrella de la Administración de José Antonio Kast.

El parlamentario manifestó su frustración ante lo que considera una estrategia de dilación que impide la discusión de los temas de fondo. "No estoy preparado ni seteado para dirigir un debate de mala fe. Estrategias, articulaciones, mecanismos diabólicos...

No estoy preparado para eso. Lo único que se está provocando con esto es que en la Cámara de Diputados no se pueda debatir. Acá ya no se pudo dialogar.

Con 1. 000 indicaciones usted comprenderá que me voy a tener que abocar prácticamente a resolver temas de forma más que temas de fondo", alertó Romero. Ante este escenario, el líder de la comisión advirtió que, "si la manera de presionar que tienen algunos diputados es dilatar, prefiero 1.

000 veces que el proyecto se vaya al Senado y se logre el acuerdo en otro lado". Continúa el choque entre Pizarro y el Ejecutivo En paralelo, el clima político se crispó tras las declaraciones de la diputada Lorena Pizarro (Partido Comunista), quien en Radio Nuevo Mundo reivindicó el derecho a la movilización social como contrapunto a la labor parlamentaria. "Hay que organizarse y hay que movilizarse, porque hay una lógica que se instaló después del 90', que se cree que el Congreso resuelve todo", dijo la parlamentaria.

Desde La Moneda, la ministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, calificó los dichos como un "llamado velado a desconocer la legitimidad del Congreso" y arremetió contra la colectividad de Pizarro: "El Partido Comunista no le puede dar cátedra de democracia a nadie. Esa no es la forma de hacer política".