La Confederación General de Trabajadores (CGT) emitió una carta abierta dirigida a todo el Parlamento, denunciando que el Club de Golf Valle Escondido contrató a “rompehuelgas” antes de que los empleados ejercieran su derecho a paralizar actividades, vulnerando el artículo 345 inciso segundo del Código del Trabajo. El conflicto se originó el 18 de marzo de 2026, cuando el sindicato de trabajadores del club, ubicado en la comuna de Lo Barnechea, Región Metropolitana, ingresó en proceso de negociación colectiva. Según el relato gremial, al final de las conversaciones la empresa se negó a incluir siquiera «el piso mínimo establecido en el artículo 336 del Código del Trabajo».
Tras el fracaso de la mediación —en la que la compañía mantuvo su postura de no ofrecer mejoras— los trabajadores decidieron recurrir a la huelga, confiando en la protección que prohíbe el reemplazo de huelguistas. «Solicitada la mediación la empresa asistió con la misma disposición de todo el proceso, negar la sal y el agua a los trabajadores. Es la ley de la selva que impera, siempre el capitalista hace trizas las aspiraciones y los sueños de los trabajadores y trabajadoras«, indicó la CGT en la misiva.
Antes de que la huelga se hiciera efectiva, el club contrató por 30 días a personal externo para ocupar los puestos de quienes estaban a punto de paralizar sus labores. Los trabajadores solicitaron entonces una fiscalización. El pasado 11 de mayo, ya iniciada la huelga, un funcionario de la Inspección del Trabajo constató la contratación ilegal de los llamados “esquiroles”.
Ante la negativa de la empresa a despedir a estos reemplazantes, el inspector se limitó a cursar una multa, sin ordenar el cese inmediato de la medida. El gremio advierte que la situación es aún más grave: si los huelguistas interrumpen el acceso al club para impedir el ingreso de los reemplazantes, la empresa podría la fuerza pública, arriesgando la detención de los trabajadores. “¿Dónde queda la ley?
”, se preguntan en la misiva, criticando las «liviandades legislativas», que no establecen sanciones claras ni mecanismos efectivos contra el empleador que viola la prohibición de reemplazo. La carta de la CGT , dirigida a diputados, diputadas, senadores y senadoras, cierra con un llamado de atención a las autoridades: “Algunos de ustedes, señoras y señores, estará dispuesto si quiera a pedir una explicación a la autoridad por tamaña falta de respeto a la clase trabajadora”. Mientras los socios del club de golf Valle Escondido continúan su rutina ajena al conflicto, los empleados denuncian que la ley se aplica con rigor solo para quienes protestan, no para quienes la quebrantan desde el poder económico.