La empresa minera Pucobre invitó a un desayuno a mujeres de mayor edad que son parte del Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor (PADAM) para conmemorar el Día de la Madre. La instancia contó con gran participación y buscó ofrecer una experiencia lúdica a las participantes. Este programa busca articular el trabajo en los hogares de los acogidos con el fin de entregar los apoyos psicosociales y materiales necesarios para que se mantengan en sus comunidades, con una mejor calidad de vida y también fortaleciendo su vinculación con redes de apoyo comunitarias e institucionales para así lograr una mayor autonomía.
Ingrid Aracena, Jefa de Unidad del Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor (PADAM) del Hogar de Cristo de Tierra Amarilla, explica que “esta actividad es una instancia en la que las personas mayores se sienten incorporadas en el sistema y con ganas de participar, cantar, bailar, en la medida de lo posible”. “Son actividades que gracias a Pucobre son posibles. Es un momento de sonrisas y de participación, sobre todo para adultos mayores, quienes cada vez son más invisibilizados por el sistema y la sociedad.
Por más que hablemos de sus necesidades, aún no podemos lograr que sean ellos quienes estén presentes en algunos programas o en atención de salud prioritaria”, agrega Aracena. “Aún hay mucho por hacer en los planes de trabajo. Como Hogar de Cristo tratamos de ayudar dependiendo de las necesidades, de coordinar, acompañar y gestionar.
Somos un programa que está siempre presente”, asegura la Jefa de Unidad del PADAM de Tierra Amarilla. Finalmente, Ingrid Aracena anticipa lo que será la siguiente actividad del programa: “También vamos a celebrar el Día del Padre, porque queremos reconocerlos. Será el tercer año en que haremos una actividad con los padres, también con desayuno y música”.