Pero la guinda de la torta cósmica es otra: Helio 3. Sin duda este es uno de los recursos de mayor valor potencial porque podría permitir el desarrollo de combustible para fusión nuclear, y -por lo tanto- soñar con fronteras aún más lejanas. Pero tiene un problema, por ahora, su explotación sigue siendo mucho más una promesa de largo plazo que algo real.

Para todo esto, ya existen diversas empresas privadas que están apostando por dedicarse al rubro de los recursos espaciales y su logística. Algunas de ellas son Interlune, Ispace y Astrolab. También es de esperarse que SpaceX de Elon Musk busque ampliar su giro en caso que se configure un escenario positivo.

Si todo sale bien, y se desarrollan las tecnologías necesarias, la Luna podría convertirse en una plataforma para futuras exploraciones más profundas hacia asteroides e incluso Marte, planeta que, a diferencia de nuestro satélite, podría contar con mejores características para albergar una nueva generación humana. ¿Qué dicen los dueños de la Luna? En abril de 2025 la Cámara Minera y la Asociación de Proveedores Industriales de la Minería firmaron un acuerdo de colaboración con el objetivo de impulsar el desarrollo de tecnologías y la investigación asociada a la potencial industria espacial.

Y si bien es ambicioso, lo cierto es que Chile tiene cosas para aportar en este campo. La clave está en la experiencia. Como potencia minera (en la Tierra), Chile ha tenido que lidiar con diferentes dificultades que podrían presentarse en la faena espacial.

Obviamente la minería fuera del planeta no se llevará a cabo de la forma tradicional, sino que es de esperarse que se desarrolle bajo mecanismos automatizados o de control remoto. Y de eso Chile sabe. En las minas chilenas es posible ver, hace ya un tiempo, maquinaria autónoma e incluso controlada a distancia en centros de operaciones que utilizan IA, analítica avanzada y digital twins, réplicas virtuales de operaciones que son esenciales para testear escenarios y medir impactos antes de realizar cambios en el mundo real.

A esto se suma la experiencia de profesionales chilenos para lograr resultados en condiciones extremas como la altura, aislamiento y grandes distancias logísticas. Además de poseer un escenario ideal para el testeo de posibles incursiones: el desierto de Atacama. Zona que cuenta con aridez extrema, radiación solar intensa y polvo abrasivo que podría servir para simular condiciones de trabajo en el cosmos y que Chile ya conoce.

A lo que se añaden, por supuesto, las características especiales del territorio para observar el espacio. Pero la minería no es nada sin energía y en eso también nos manejamos. A la fecha, cerca del 70% de la electricidad en Chile se obtiene vía renovables, considerando una fuerte presencia de producción solar, mecanismo que seguramente será una alternativa para sustentar una potencial base lunar.

Además, contamos con cobre y litio, minerales esenciales para el desarrollo de las tecnologías que pueden hacer este sueño posible. Lee también... "Houston, te recibimos": las emotivas palabras de Christina Koch tras recuperar contacto con la Tierra Martes 07 Abril, 2026 | 08:35 Pensar que Chile será una potencia minera espacial lo dejaremos para textos de ficción, sin embargo, existen diversos espacios en la cadena en los que podemos influir y, obviamente, obtener beneficios.

Es de esperarse, por lo tanto, que las instituciones pertinentes se tomen esta nueva carrera espacial como algo serio y comencemos a preparar chilenos y chilenas que puedan trabajar para la minería galáctica. Mientras Estados Unidos y China dejarán la vida por llegar en primer lugar, habrá muchos países que solo actuarán como espectadores. Por nuestra parte, podemos turnar entre dos camisetas y tratar de aportar en cadenas de suministros, desarrollo tecnológico, capital humano y experiencia.

En 1953 el chileno Jenaro Gajardo inscribió a su nombre la Luna y al morir en 1998, la entregó como herencia al pueblo de Chile. No podemos quedar fuera de una fiesta, en nuestra propia casa.