Ximena Lincolao, actual ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación en el gobierno del presidente José Antonio Kast, emigró de Chile hacia Estados Unidos en 1997. Durante sus años en ese país, utilizó diferentes nombres: Ximena Gates, Ximena Hartsock y Ximena Gates-Hartsock. Nombramiento controvertido y cierre de guarderías Tras diversos trabajos y un doctorado en administración y políticas públicas en la Universidad George Washington, en abril de 2009 —mientras ejercía como vice superintendenta de Educación de Columbia— el entonces alcalde de Distrito de Columbia, Adrian Fenty, la nombró directora interina del Departamento de Parques y Recreación.

Aquella gestión estuvo marcada por disputas con el sindicato del departamento, ya que Lincolao fue responsable del cierre de la Oficina de Servicios Educativos, que desde 1974 ofrecía servicios de guardería a familias trabajadoras. Lincolao justificó la medida alegando un déficit de 4 millones de dólares que imposibilitaba la continuidad del servicio. Sin embargo, el entonces director de Presupuesto del Ayuntamiento de Washington D.

C. , Eric Goulet, señaló que existían fondos suficientes de la Oficina del Superintendente Estatal de Educación para mantener su funcionamiento. Seis meses después, el Concejo del Distrito de Columbia votó en contra de su confirmación en el puesto.

La mentira sobre su residencia Un inspector general en Estados Unidos —figura independiente similar a la Contraloría General de la República en Chile, pero presente a nivel federal, estatal y local— audita irregularidades en el sector público, detecta fraudes y remite casos a la justicia para garantizar transparencia y eficiencia gubernamental. Según un informe del inspector general del Distrito de Columbia, cuando a Lincolao se le solicitó asumir como directora interina del Departamento de Parques y Recreación, residía en Arlington, un condado de Virginia. Ella creyó erróneamente que, para ocupar el cargo, debía vivir en Washington D.

C. Una amiga que trabajaba en las Escuelas Públicas del Distrito le ofreció su sótano para declarar Washington D. C.

como su residencia en el Formulario federal I-9 (Verificación de Elegibilidad de Empleo) que debía entregar. Ambas firmaron un contrato de arriendo por 750 dólares al mes. No obstante, una inspección del inspector general a los registros bancarios de ambas reveló que no se había realizado ningún pago, lo que indicaba un contrato ficticio.

Faltas éticas y pagos irregulares Además, en esa revisión se detectó un pago instruido por Lincolao a esa misma amiga por 4. 200 dólares, correspondiente a un trabajo de verano a 27 dólares la hora en el Departamento de Parques y Recreación que ella dirigía. El inspector general concluyó que Lincolao cometió cuatro violaciones al Manual de Personal del Distrito: “dar trato preferencial a cualquier persona”, “perder la independencia o imparcialidad absolutas”, “afectar negativamente la confianza del público en la integridad del gobierno” y “recibir un regalo de un empleado con un menor salario”.

Remitió las declaraciones falsas del formulario de Verificación de Elegibilidad de Empleo a la fiscalía federal, pero esta decidió no procesarla, según su informe. Accesos a información pública de prensa sobre los hechos, en siguientes enlaces de fuentes de Estados Unidos: Washington Examiner Portal sobre derechos de Empleados Públicos / AFGE DCIST / WAMU 88.