Las señales de deterioro financiero volvieron a instalarse en el mundo empresarial chileno durante 2025. Aunque las quiebras no regresaron a los niveles observados en los años más complejos de la economía, el alivio que había mostrado 2024 comenzó a agotarse. El nuevo escenario estuvo marcado por pagos cada vez más tardíos, mayor presión sobre la liquidez y un crecimiento de la mora severa, especialmente entre micro y pequeñas empresas.
El informe "Cómo está la cosa" elaborado con datos de Sheriff, Duemint y CobranzaOnline. com, reveló que más de la mitad de las facturas en Chile continúa pagándose fuera de plazo y que el atraso promedio aumentó 15% en solo un año, pasando de 18,65 días en 2024 a 21,54 días en 2025. A ello se suma un fenómeno que inquieta al mercado: las facturas que superan los 90 días de mora siguen creciendo, reduciendo drásticamente las probabilidades de recuperación.
En paralelo, las insolvencias empresariales dejaron atrás la tendencia descendente que predominó el año pasado. Si bien el número total de quiebras se estabilizó hacia fines de 2025, varios meses registraron alzas, incluyendo agosto, cuando los casos crecieron hasta 10%. Comercio, construcción e industria manufacturera continúan encabezando el ranking de cierres, aunque comenzaron a aparecer nuevos focos de riesgo en sectores ligados a servicios administrativos y de apoyo.
El deterioro también expuso diferencias según tamaño de empresa. Las microempresas fueron las más golpeadas por la mora prolongada y por la dificultad para recuperar pagos atrasados, mientras que las grandes compañías concentraron los mayores montos impagos. El estudio advierte que la presión sobre la caja ya no es un problema aislado, sino una condición estructural para buena parte del ecosistema empresarial chileno.
A juicio de las entidades que participaron del análisis, el fenómeno ya está modificando las estrategias financieras de las compañías, empujándolas a fortalecer sus sistemas de cobranza, automatizar procesos y monitorear con mayor rigor la solvencia de clientes y proveedores. El trasfondo, sostienen, es un mercado donde la liquidez comenzó a transformarse en un factor clave de supervivencia. Pagos tardíos y mora severa: la presión sobre la caja Uno de los principales hallazgos del informe es el deterioro en los hábitos de pago entre empresas.
Actualmente, solo 4 de cada 10 facturas se pagan dentro del plazo pactado, mientras que el 58% queda fuera de término. El atraso promedio subió desde 18,65 días en 2024 a 21,54 días en 2025. El fenómeno se vuelve más delicado al analizar la mora severa.
Las facturas con más de 90 días de atraso pasaron de representar el 20,67% en 2024 al 28,39% en 2025. En microempresas, la situación es aún más crítica: el 41% de las facturas vencidas supera ese umbral. Félix Said, cofundador de Duemint, advirtió que "las facturas se están pagando en promedio con un 15% más de atraso en días respecto al 2024, y las más afectadas son las micro empresas".
Añadió que estas compañías "reciben más de un 40% de los pagos con más de 90 días de atraso", por lo que llamó a reforzar medidas de cobranza y planificación financiera. El estudio también muestra que la capacidad de recuperación de una deuda cae abruptamente a medida que avanza la mora. Mientras una factura atrasada por menos de 30 días tiene altas probabilidades de ser recuperada, superar los tres meses reduce fuertemente ese margen y obliga a escalar los procesos de cobranza.
Quiebras frenan caída y aumenta la liquidación definitiva En materia de insolvencia, 2025 marcó un punto de inflexión. Tras un 2024 donde las quiebras mostraron caídas significativas, el año pasado evidenció una estabilización y meses con repuntes positivos. Agosto registró un crecimiento de hasta 10% en los casos acumulados y diciembre cerró prácticamente sin variación respecto del ejercicio previo.
El informe advierte además un cambio relevante en la naturaleza de los procedimientos concursales. Las reorganizaciones perdieron espacio frente a las liquidaciones definitivas. De los 723 procedimientos registrados en 2025, 681 correspondieron a liquidaciones y solo 42 a reorganizaciones, lo que implica que el 94,19% de las empresas en quiebra terminó cerrando operaciones.
Vicente Cruz, CEO de Sheriff, sostuvo que "la mayoría hoy opta por la liquidación definitiva" tras años de resistencia esperando una reactivación económica. Según explicó, "entender estas trayectorias de insolvencia es clave para navegar el nuevo escenario económico". El análisis concluye que las empresas están llegando a etapas más avanzadas de deterioro financiero antes de iniciar procesos formales, reduciendo así las posibilidades de reorganización y aumentando el riesgo de efectos en cadena dentro de la cadena de pagos.
Comercio y construcción siguen liderando el deterioro A nivel sectorial, comercio y construcción continúan concentrando la mayor parte de las quiebras y de la morosidad. El comercio representa el 21,74% de los cierres empresariales y concentra además el 21% del monto moroso y el 25% de los documentos impagos. Construcción, en tanto, reúne el 19,17% de las quiebras y el 20% de la deuda morosa total.
La industria manufacturera también permanece entre los sectores más afectados, mientras que servicios administrativos y de apoyo comenzó a emerger como un nuevo foco de riesgo. Ese rubro pasó de representar el 1,1% de las quiebras en 2024 al 5,9% en 2025, además de registrar una de las tasas de pago más bajas del mercado. Desde CobranzaOnline.
com alertaron que la morosidad "ya no es un fenómeno aislado". Según Belén Sanguinetti, cofundadora de la firma, "cuando la mora se vuelve parte del funcionamiento habitual, el costo lo termina absorbiendo el flujo de caja de las empresas que sí cumplen". El informe también identifica casos particularmente sensibles, como la administración pública, que pese a representar una fracción menor del universo empresarial, concentra una elevada proporción de deuda morosa y altos tickets promedio.
Microempresas: el eslabón más frágil Las microempresas continúan siendo el segmento más vulnerable frente al deterioro financiero. Aunque concentran menos montos impagos que las grandes compañías, presentan mayores dificultades para regularizar deudas y mayores tiempos de recuperación. El estudio muestra que las micro y pequeñas empresas acumulan cerca del 46% de los documentos morosos y exhiben las tasas de pago más bajas del sistema.
Además, suelen activar mecanismos formales de cobranza mucho más tarde que las grandes compañías, reduciendo sus posibilidades de recuperación efectiva. Otro dato que encendió alertas es la reducción en la vida promedio de las empresas antes de quebrar. En 2025, las compañías llegaron a insolvencia tras 12,52 años de operación, casi dos años menos que en 2024.
En ese contexto, el informe concluye que la liquidez, la automatización de procesos de cobranza y el monitoreo financiero dejaron de ser herramientas complementarias para transformarse en factores centrales de continuidad operacional dentro del mercado chileno.