La comunidad chilena en Canadá y diversos sectores vinculados a la memoria histórica y la canción social lamentan la muerte de Marcelo Puente, cantautor chileno y autor de la emblemática canción “Compañero”, himno de lucha y resistencia dedicado a Miguel Enríquez y convertido con el paso de las décadas en una de las composiciones más simbólicas de la memoria política chilena. Puente falleció en Toronto, ciudad donde residía desde julio de 1974, cuando llegó al exilio tras el Golpe de Estado que interrumpió abruptamente su vida en Chile y también sus estudios de Arquitectura. Nacido en Potrerillos y criado en Valparaíso, Marcelo Puente desarrolló desde muy joven una estrecha relación con la música popular chilena.
Su guitarra —regalo de su padre— lo acompañó desde sus primeros años cantando “a lo humano y a lo simple”, recorriendo la cotidianidad porteña y la cultura popular del puerto que marcaría profundamente su obra. Sin embargo, sería “Compañero” la canción que terminaría inmortalizando su nombre. La composición, creada en homenaje al líder del MIR Miguel Enríquez, sobrevivió al exilio, a la dictadura y al paso de las generaciones, transformándose en un símbolo de memoria, resistencia y compromiso político.
Su fuerza cultural llegó incluso hasta La Moneda: fragmentos de su espíritu fueron citados en uno de los últimos discursos del Presidente Gabriel Boric y también resonaron recientemente durante la despedida del periodista Manuel Cabieses, ceremonia donde participaron figuras históricas del MIR como Andrés Pascal Allende y la escritora Carmen Castillo, expareja de Enríquez. El exilio y el “Troyan Horse” En Toronto, Marcelo Puente se convirtió en una figura central de la vida cultural del exilio chileno. Fue uno de los músicos ligados al mítico café “Caballo de Troya” —conocido también como “The Troyan Horse”— espacio que durante los años más duros del destierro reunió a chilenos, latinoamericanos, griegos y canadienses solidarios con la causa chilena.
Allí nació también el grupo “Compañeros”, integrado por músicos chilenos y griegos que mezclaban canción política, folclore latinoamericano y memoria del exilio. Parte de ese legado quedó registrado en el álbum Blazing Frontiers (“Fronteras Ardientes”), actualmente disponible en YouTube y considerado un documento musical histórico de la diáspora chilena. La nostalgia de Valparaíso Con los años, Marcelo Puente fue ampliando su repertorio hacia nuevas temáticas, aunque sin abandonar nunca las raíces chilenas y latinoamericanas que consideraba fundamentales transmitir a las nuevas generaciones nacidas fuera del país.
“Que las escuchen, que sepan de las raíces de sus padres y abuelos”, escribió alguna vez en su Book of Songs, defendiendo la importancia de preservar la memoria cultural en el exilio. Uno de sus temas más queridos fue “Valparaíso”, compuesto durante la representación en Toronto de la obra Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta de Pablo Neruda, a mediados de los años 70. La canción se transformó en una expresión permanente de nostalgia por el puerto chileno y era interpretada noche tras noche durante las funciones teatrales.