“Quiero que aprendas a cocinar huevos: revueltos, escalfados, fritos… y también camarones: a la parrilla, al horno, cocidos, así como las salsas para acompañarlos. Quiero que prepares bebidas a base de fruta fresca. Quiero que aprendas a poner la mesa y a presentar los platos.

Quiero que aprendas a llevar una casa. No quiero discusiones de lunes a viernes; cualquier problema debe esperar al fin de semana. Se acabó quejarse por todo; ya he tenido suficiente para el resto de la vida.

Quiero que leas uno de los 100 grandes libros cada mes; hay una lista fácilmente accesible. Quiero que hagas ejercicio cuatro veces por semana, todas las semanas. Quiero que escribas 60 palabras por minuto.

Solo quiero cosas bonitas en la casa. No puedes meter nada sin que yo lo vea primero. J”.