El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, aceptó este domingo la dimisión de su -hasta ahora- portavoz, Ziv Agmon, poco después de confirmar que seguiría en su puesto tras haberse disculpado por sus comentarios racistas. En estos, filtrados a finales de marzo por el periodista Amit Segal, Agmon calificaba de “babuinos” a diputados de ascendencia marroquí del Likud, el partido del dirigente. “Ziv Agmon dejará su cargo en los próximos días con la llegada de su sustituto, Ido Norden, que actualmente se encuentra en proceso de incorporación a la oficina del primer ministro”, anunció Netanyahu en un breve mensaje en redes sociales.

Su publicación revela un cambio de postura con respecto al comunicado difundido horas antes por su propia oficina y recogido por The Times of Israel, en donde el mandatario afirmaba haber recibido “disculpas” de Agmon por unas declaraciones que “no debieron haberse producido”. “Es positivo que se haya emitido una disculpa clara por ellas”, agregaba. “Basándome en mi profundo conocimiento de su trabajo, profesionalismo y lealtad al Estado, le pedí que continuara en su cargo hasta que se encuentre un sustituto idóneo”, concluía Netanyahu.

Sin embargo, tras el anuncio inicial sobre la continuidad del portavoz, varios diputados de Likud criticaron la decisión. “No puedes escupirnos en la cara y decirnos que está lloviendo”, afirmó el diputado Eliyahu Revivo, quien consideró que “cualquiera que decida mantenerlo en su círculo o como su enviado piensa como él”, tras ser llamado por el vocero del premier “marroquí retrasado”. El también diputado por Likud, Nisim Vaturi, a quien Agmon había tachado de “babuino”, aseguró por su parte que la conducta de Agmon “no puede normalizarse, ni siquiera temporalmente”.

Y aunque Vaturi aceptó que el portavoz “actuó correctamente al disculparse y asumir la responsabilidad”, insistió en que “no puede desempeñar un cargo público simbólico y representativo, ni siquiera por un día, ni siquiera después de disculparse”. La intención inicial de Netanyahu de mantener a su portavoz en el puesto, pese a sus comentarios racistas, fue condenada también por la oposición israelí, cuyo líder, Yair Lapid, consideró que el mandatario “demostró una vez más que los mayores racistas del país se encuentran en la oficina del primer ministro”, calificando la situación como “una vergüenza y una deshonra”. Agmon presentó su renuncia a finales de marzo, lamentando el contenido de las declaraciones filtradas, las que, según aseguró, hizo en conversaciones previas a su experiencia como portavoz de la oficina del primer ministro.

En ese momento afirmó que eran citas “sacadas de contexto” con el único propósito de difamarlo” y “perjudicar a Netanyahu”.