El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, confirmó que su gobierno respalda la propuesta del presidente estadounidense Donald Trump para suspender los ataques contra Irán por un período de dos semanas, aunque advirtió que esta tregua no se extenderá al frente abierto con el grupo chií Hezbolá, en Líbano. A través de una declaración oficial, la oficina del mandatario israelí señaló que el apoyo a la iniciativa estadounidense está condicionado a que Teherán cumpla exigencias inmediatas. “Israel apoya la decisión del presidente Trump de suspender los ataques contra Irán por dos semanas, sujeto a que Irán abra inmediatamente los estrechos y detenga todos los ataques contra Estados Unidos, Israel y los países de la región”, indicó.
El jefe de gobierno israelí subrayó que esta pausa en las hostilidades forma parte de un esfuerzo más amplio liderado por Washington para contener lo que considera una amenaza estratégica por parte de Irán. “Israel también apoya el esfuerzo de Estados Unidos para asegurar que Irán ya no represente una amenaza nuclear, de misiles y terrorista”, agregó Netanyahu, alineándose con los objetivos planteados por la Casa Blanca y sus aliados regionales. Pese a la apertura diplomática, Netanyahu fue enfático en marcar límites claros al alcance de la tregua: “El alto el fuego de dos semanas no incluye al Líbano”, señaló, dejando fuera explícitamente cualquier suspensión de operaciones contra Hezbolá.
Esta precisión es clave, considerando los constantes ataques que ha estado perpetrando Israel contra su país vecino en los últimos meses, debido al rol del grupo libanés como uno de los principales aliados de Irán en la región y su participación activa en el denominado “eje de la resistencia”, junto a milicias en Irak, grupos palestinos y rebeldes hutíes en Yemen. El anuncio ocurre en paralelo a movimientos diplomáticos relevantes. Desde Teherán, el gobierno iraní ha accedido a permitir durante dos semanas el tránsito “seguro” por el estratégico estrecho de Ormuz, bajo coordinación con sus Fuerzas Armadas, en una señal que busca facilitar el inicio de negociaciones.
Estas conversaciones, impulsadas por la amenaza del presidente Estados Unidos, Donald Trump, de aniquilar a “toda una civilización, para no volver jamás”, y mediadas por Pakistán, tendrían lugar en Islamabad y se basarían en propuestas cruzadas entre ambas partes, incluyendo un plan iraní de diez puntos que contempla desde el levantamiento de sanciones hasta la retirada de fuerzas estadounidenses de la región. El mandatario norteamericano aceptó extender en dos semanas más el ultimátum otorgado a las autoridades de Teherán, a pocas horas de que este expirara, lo cual comunicó a través de una publicación en Truth Social, en la que afirmó que el alto el fuego está condicionado a que Irán reabra el tránsito marítimo por Ormuz, calificándolo de alto el fuego bilateral. No obstante, la nación persa ha advertido que responderá “con toda la fuerza” ante cualquier incumplimiento o ataque, lo que mantiene la fragilidad del escenario.