La situación registrada en el sector de San Julián, por la cual, apoderados denunciaron que los estudiantes deben caminar largos trayectos para asistir a clases, no solo generó preocupación a nivel local, sino que también abrió el debate sobre la realidad del transporte escolar en otros sectores rurales de la provincia del Limarí. A partir de ese caso, distintas familias comenzaron a manifestar que enfrentan escenarios similares, donde la falta de transporte se ha convertido en un desafío para los hogares y ha obligado a reorganizar completamente la rutina diaria. Relatos que se repiten en distintos sectoresDe acuerdo a lo recogido por El Ovallino, la situación se extiende a sectores como Alto de la Gloria, Los Aromos y Tabalí, en los cuales, los estudiantes deben caminar largos trayectos o bien recurrir a alternativas informales para poder llegar al establecimiento educacional.

“Son como treinta minutos caminando desde la casa”. Con esa cifra, una apoderada del sector Alto de la Gloria, que solicitó la reserva de identidad, resume el alcance de una situación que, según relatan distintas familias, afecta a estudiantes que deben trasladarse diariamente hasta la Escuela de Tabalí sin contar con transporte escolar. En ese contexto, explicó que las familias han debido buscar alternativas para poder enviar a los niños al establecimiento.

“Tenemos que subir hasta la carretera con las niñas para esperar a ver si podemos embarcarlas”, relató. Traslados informales y costos adicionalesDesde Los Aromos, otra apoderada consultada coincidió en que la situación se arrastra desde el inicio del año escolar, sin una solución concreta hasta ahora. “Nos dijeron que era por los primeros días.

Tendríamos una respuesta en abril, y ahora para mayo, pero no hay una fecha concreta”, señaló. Ante la falta de transporte, las familias han debido recurrir a soluciones informales para asegurar la asistencia de los estudiantes, lo que ha implicado costos adicionales y dependencia de terceros. “Hay que estar pagando para que lleven a los niños, porque no hay otra opción”, explicó la apoderada.

En esa misma línea, una tercera madre entrevistada expresó incertidumbre ante lo que enfrentan a diario. “A veces uno no sabe si ese día los vecinos van a poder llevarlos o no, porque dependemos de otras personas”, señaló. Asimismo, manifestó preocupación por las condiciones en que se realizan estos traslados.

“Van varios niños juntos en una camioneta, y eso igual preocupa”, agregó. A las dificultades de traslado se suman las condiciones propias del territorio, que complejizan aún más la situación. “Con la niebla en la mañana no se ve y tenemos que caminar igual”, señaló la apoderada, en referencia a los trayectos que deben realizar los estudiantes en jornadas de baja visibilidad.

En ese contexto, el cambio de clima aparece como un factor adicional que podría dificultar los desplazamientos, especialmente en sectores con caminos más complejos. Municipio apunta a funcionamiento del sistemaConsultado por esta situación, el alcalde de Ovalle, Héctor Vega Campusano, indicó que el municipio cuenta con un sistema de apoyo al transporte escolar a través de subvenciones entregadas a juntas de vecinos, con el objetivo de facilitar el traslado de estudiantes de sectores rurales. En esa línea, señaló que las familias que presentan dificultades deben acercarse a sus respectivas organizaciones para revisar su situación y evaluar posibles soluciones.

“Es fundamental que puedan acercarse a sus juntas de vecinos, con el fin de analizar por qué no fueron consideradas en el proceso de inscripción”, indicó. Asimismo, la autoridad comunal enfatizó que este beneficio corresponde a un apoyo complementario, señalando que “la responsabilidad de asegurar la asistencia de los estudiantes recae en las familias, ya que se trata de una obligación legal”. Fiinalmente, el alcalde agregó que “como municipio reiteramos el llamado a las comunidades que presenten esta situación, a organizarse con sus juntas de vecinos, para que podamos evaluar su incorporación a futuros procesos de postulación, los cuales se realizan anualmente a partir del mes de marzo”.

De esta manera, lo ocurrido en San Julián ha permitido visibilizar una situación que, según advierten las propias familias, no sería aislada, sino que se estaría replicando en distintos sectores rurales del Limarí. Si bien se trata de contextos marcados por la dispersión territorial, los testimonios coinciden en que las dificultades para acceder al transporte escolar están incidiendo directamente en la rutina diaria de los estudiantes y sus familias, instalando un tema que comienza a generar atención a nivel provincial.