Fue un domingo especial para los niños y las familias de la región, marcado por una tradición que cada año gana protagonismo durante la Semana Santa. Desde temprano, muchos se levantaron con la ilusión de encontrar los tradicionales huevitos de chocolate que el “Conejito de Pascua” habría dejado en jardines, patios o escondidos en distintos rincones del hogar. El origen de esta práctica se remonta a antiguas celebraciones europeas, previas incluso al cristianismo, donde el huevo era símbolo de vida y renacimiento con la llegada de la primavera en el hemisferio norte.
Con el tiempo, estas tradiciones se fusionaron con la conmemoración cristiana de la Resurrección de Jesús, dando paso a los actuales huevos de Pascua. Posteriormente, en países como Alemania surgió la figura del “Conejo de Pascua”, que fue difundida a otras partes del mundo, especialmente a través de la migración y la cultura popular. Hoy, esta mezcla de historia, religión y costumbres familiares ha consolidado a los huevos de chocolate como un elemento característico de la Semana Santa, generando instancias de encuentro en torno a la búsqueda y el hallazgo, especialmente entre los más pequeños, en una jornada que combina recogimiento y celebración.
León Francisco González Santelices. Magdalena y Lucas Alvear Klug. Martín y Facundo Obando Ahumada.
Mateo Medina y Agustín Medina. Maximiliano Enrique Villalobos Jurado. Monserrat Lira Lastra.
Sophia Valentina Páez Velazco. Julián González Díaz. Benjamín Arriagada.