Ha pasado un mes desde la muerte del suboficial mayor Javier Figueroa Manquemilla, y para su madre, Marlene Manquemilla, el tiempo no ha traído respuestas. Desde el pasaje Los Aromos, en la comuna de Purranque, relata un duelo atravesado por la incertidumbre, el silencio y una promesa que asegura no romperá. Lee también...

Mártir Javier Figueroa es ascendido a Suboficial Mayor y comisaría donde trabajaba llevará su nombre Sábado 21 Marzo, 2026 | 16:46 “Yo le dije a mi hijo: ‘voy a llegar hasta lo último, hasta las últimas consecuencias’. Y lo voy a cumplir”, afirma con convicción. Durante estas semanas, su rutina ha estado marcada por visitas constantes a atención de urgencia debido a crisis emocionales, además de acompañamiento psicológico junto a su hija en Osorno.

Un apoyo que, destaca, fue gestionado por Carabineros. Sin embargo, más allá de ese respaldo, asegura no tener información sobre el avance del caso. “Me dicen que la investigación es privada y confidencial.

Pero para una mamá no puede ser confidencial. No me dicen nada… nada de nada”, lamenta. Pese a la angustia, dice confiar en que la investigación avanzará.

Aun así, la ausencia de detenidos a un mes de lo ocurrido profundiza su dolor. “Por último que me digan ‘vamos avanzando’, me quedo tranquila. Pero no hay nada”, insiste.

Marlene también toma distancia de cualquier conflicto familiar y aclara que su testimonio no busca afectar a la pareja de su hijo. “Son amores distintos: ella como esposa y yo como mamá. Pero lo que le pasó a mi hijo… no se lo doy a nadie”, expresa.

En medio del duelo, se aferra a los recuerdos. Hablaban seguido, por teléfono y mensajes. El último fue el 14 de febrero.

Robinson Cárdenas Robinson Cárdenas Robinson Cárdenas “Le envié un WhatsApp y me respondió ‘gracias mamita’. Siempre conversábamos, llorábamos juntos a veces... pero yo no entendía por qué”, cuenta.

Con el tiempo, dice, su hijo alcanzó a confiarle algunas cosas, antecedentes que prefiere mantener en reserva hasta que la investigación concluya, aunque reconoce que estarían relacionados con su trabajo. Hoy, su principal anhelo es que se esclarezca lo ocurrido y que quienes resulten responsables enfrenten la justicia. “No nos van a devolver a Javier, pero al menos vamos a estar más tranquilos si esas personas están tras las rejas”, señala.

También tiene palabras para quienes puedan tener información o participación en el hecho: “Que tengan conciencia. Que piensen en la familia, en todos los que estamos sufriendo”. Este sábado, cuando se cumple un mes desde el ataque ocurrido en Puerto Varas, familiares, cercanos y vecinos realizarán una velatón en su memoria en la intersección de Los Aromos con Santo Domingo, en Purranque.

Será un espacio para recordarlo, pero también para insistir en lo que Marlene repite una y otra vez: “Que se haga justicia. Sea quien sea. Porque se ensañaron con mi hijo”.