Más allá de la atención que acapara el estrecho de Ormuz, existe otro frente de batalla para Vapores (CSAV) en el Mar Rojo que podrían presionar a la baja los precios de la acción. Para la compañía, según lo que explicaron algunos analistas, el foco más sensible está hoy en el Canal de Suez, donde los ataques a buques mercantes obligaron a gran parte de la industria a desviar sus trayectos por el Cabo de Buena Esperanza. Un cambio que alargó los viajes, elevó la necesidad de flota y sostuvo tarifas de transporte que terminaron beneficiando a las navieras de contenedores como el caso de Vapores.

“Allí (Canal de Suez) los barcos mercantes no están pasando. Entonces se tienen que dar una vuelta larga por el Cabo de Buena Esperanza al sur de Sudáfrica y pasar por el Estrecho de Gibraltar. Dar esa vuelta larga significa que hay una necesidad de flota de 3 a 4% más para cubrir el transporte de los mismos materiales por los barcos que están dando esa vuelta”, explicó a DF el gerente de estudios de Renta 4, Guillermo Araya.

Sin embargo, ese escenario podría cambiar si avanzan las negociaciones entre Israel y Líbano o se consolida una reapertura más normal de la ruta por Suez. De ocurrir eso, analistas anticipan que aumentaría la oferta efectiva de buques al acortar los viajes y mejorar la disponibilidad de capacidad, lo que podría traducirse en una baja de las tarifas de transporte marítimo. Ese escenario importa especialmente para la compañía ligada al grupo Luksic, cuyo valor bursátil depende de su participación de 30% en Hapag Lloyd, naviera alemana que proyectó para 2026 un Ebitda de entre US$ 500 millones y cerca de US$ 1.

500 millones, versus las cifras reportadas en 2024 y 2025, cuando alcanzaron los US$ 2. 700 millones y US$ 1. 007 millones, respectivamente.

Factor dividiendo Según datos de Bloomberg, el precio objetivo de la acción de Hapag-Lloyd se sitúa en los US$ 140, lejos de los máximosde US$ 184 alcanzados en marzo de este año. Una corrección que refuerza la idea de que el ciclo extraordinario del sector naviero esta perdiendo su impulso y coincide con el sentimiento de la mayoría de analistas que, a día de hoy, recomienda vender el título, según datos de Bloomberg. Araya estimó que Hapag Lloyd podría anotar utilidades por unos US$ 404 millones este año, de los cuales cerca de US$ 121 millones corresponderían “indirectamente a Vapores”, cifra por debajo de los US$ 309 millones que recibió el ejercicio anterior.

A su juicio, el papel perdió parte de su atractivo, porque el mercado lo premió por dividendos altos y que ahora están llegando con un desfase de 18 a 24 meses, por lo que no representan la realidad geopolítica actual. ¿Cuáles? Dos presiones adicionales: el efecto de los aranceles impulsados por Donald Trump sobre el comercio global y el aumento de flota que arrastra la industria tras los años de ganancias extraordinarias.

En la misma línea, el cofundador de Trii, Carlos Guayara, comparó el efecto del Mar Rojo con una “tarifa dinámica” en la industria naviera: mientras la ruta larga obliga a usar más barcos para mover la misma carga, se genera una escasez que empuja los precios al alza. El problema para Vapores, planteó, es qué ocurre cuando esa tensión desaparece. Si Suez recupera normalidad, “sobran” barcos en el mercado y las tarifas tienden a caer, lo que golpea de lleno la tesis de inversión basada en dividendos abultados.

Por eso, advirtió, el castigo potencial para la acción no depende solo de Ormuz, sino también de que el corredor del Mar Rojo vuelva a operar con mayor fluidez. “El mercado ya leyó la durísima guía de Hapag-Lloyd para 2026 (proyectando ganancias mínimas o incluso pérdidas de hasta US$ 1. 500 millones).

El inversionista retail e institucional compraba Vapores por sus dividendos estratosféricos, pero con un Ebitda proyectado tan débil, la promesa del mega-dividendo desaparece, perdiendo así su principal atractivo a corto plazo”, explicó. Con todo, Guayara ve algunos amortiguadores. Entre ellos, un eventual retiro de flota antigua por exigencias medioambientales, una recuperación de la demanda global de Asia y Europa que absorba parte de la capacidad excedente y, sobre todo, el balance todavía robusto con que Hapag-Lloyd enfrenta esta fase del ciclo.

“Vapores pasa de ser la estrella de crecimiento y dividendos del IPSA, a ser una acción cíclica en fase de contracción. La normalización de Suez la golpeará, pero la compañía hoy tiene un chaleco antibalas financiero mucho más robusto para aguantar el golpe”, concluyó Guayara.