La reciente designación de Ronald López Rivas, teniente coronel en retiro del Ejército, como seremi de Seguridad Pública en Magallanes, lejos de generar tranquilidad, ha abierto una serie de cuestionamientos que no pueden ser ignorados. No se trata solo de un nombramiento más. Se trata de seguridad.
Se trata de confianza y sobre todo, se trata de entender una región que no es como cualquier otra en Chile. En Magallanes, el arraigo no es un detalle menor es parte de la identidad, aquí las distancias, el clima, la vida en comunidad y las dinámicas sociales construyen una realidad única. En ese contexto, se ha conocido que el nuevo seremi nació en Los Andes en la zona central del país, un antecedente que lejos de ser anecdótico vuelve a instalar una discusión de fondo, no haber nacido en la región y no haber desarrollado una vida civil en ella plantea una interrogante inevitable, ¿cuánto se conoce realmente a su gente, su idiosincrasia y los problemas cotidianos que enfrenta la comunidad?
Porque entender Magallanes no pasa solo por haber estado destinado en una unidad militar, Pasa por vivirla. Otro elemento que complejiza este nombramiento es su vínculo político. Según antecedentes que circulan en el ámbito regional, tras su retiro del Ejército habría iniciado acercamientos con el Partido Republicano en diciembre pasado.
El punto no es menor, en momentos donde el país y particularmente este gobierno enfrenta cuestionamientos por la forma en que se están realizando ciertos nombramientos, este tipo de trayectorias levanta sospechas razonables. ¿Se trata de un perfil técnico elegido por su experiencia, o de una figura que rápidamente transitó desde lo militar a lo político para ocupar un cargo estratégico? La delgada línea entre mérito y afinidad política vuelve a instalarse en el debate.
El nuevo seremi asume, además en un momento delicado. Episodios recientes de violencia en el Hospital Clínico de Magallanes evidencian que incluso en una región históricamente tranquila, la seguridad ya no es un tema secundario y es precisamente en este escenario donde más se requiere conocimiento territorial, redes locales, cercanía con la comunidad El gobierno ha insistido en que priorizará perfiles técnicos, sin embargo, decisiones como esta parecen ir en una dirección distinta o, al menos, poco clara, porque en regiones como Magallanes no basta con la experiencia profesional, se necesita algo más profundo comprender el territorio desde dentro. Aun así, más allá de las críticas y dudas legítimas, también existe una expectativa clara desde la ciudadanía, que la nueva autoridad logre realizar una buena gestión, esté a la altura de los desafíos y responda de manera efectiva a las necesidades reales de la región.
La pregunta que queda instalada no es solo sobre una persona, sino sobre un criterio ¿Está el gobierno realmente apostando por fortalecer las regiones, o sigue tomando decisiones desde el centro sin considerar su identidad? En una zona donde la comunidad valora profundamente el compromiso y la cercanía, los nombramientos no pasan desapercibidos y cuando se trata de seguridad, la confianza no se decreta, se construye.