Cada 21 de mayo se conmemora el Día Internacional del Té, una fecha impulsada por la ONU para destacar la importancia cultural, social y económica de esta infusión en el mundo. Y en Chile, el vínculo con el té es particularmente intenso. El país ocupa el cuarto lugar mundial en consumo per cápita —solo detrás de Marruecos, Rusia y Turquía— y cerca del 90% de los hogares declara consumirlo regularmente.

Las cifras revelan la magnitud del fenómeno: en Chile se consumen cerca de 7,84 billones de tazas de té al año y el mercado nacional alcanzó un valor cercano a los USD 235,56 millones durante 2024. Además, el canal moderno —que considera supermercados y retail— registró un crecimiento de 4,9% en valor durante 2025, confirmando que la categoría sigue expandiéndose y sofisticándose. Mucho más que una bebida caliente Durante décadas, el té estuvo ligado principalmente al desayuno o a la clásica “once” chilena.

Sin embargo, las nuevas generaciones están transformando esa relación. Hoy el consumo se amplía hacia experiencias asociadas al autocuidado, la desconexión, el wellness y la exploración sensorial. La tendencia global apunta hacia una búsqueda de pequeños rituales cotidianos capaces de entregar confort emocional.

En ese escenario, el té aparece como protagonista. Estudios de consumo de Innova Market Insights identifican una fuerte inclinación hacia lo que llaman “terapia sensorial”: productos que generan bienestar a través de aromas, sabores y experiencias reconfortantes. El contexto mundial también empuja esta transformación.

Según McKinsey & Company, más del 70% de los consumidores considera hoy el wellness una prioridad alta o muy alta en su vida diaria. Paralelamente, Euromonitor International sostiene que millennials y Gen Z están redefiniendo la cultura del té y el café, privilegiando propuestas naturales, funcionales y más personalizadas. En otras palabras, la taza de té dejó de ser únicamente costumbre: ahora también es una experiencia.

El auge de los tés premium y las mezclas innovadoras Parte importante de esta evolución está impulsada por la aparición de nuevas variedades y perfiles de sabor. Las mezclas con frutas, hierbas y especias han abierto un universo completamente distinto para consumidores más jóvenes y curiosos. Sabores como arándano con vainilla, mango con frutilla, canela, rooibos con frambuesa o infusiones herbales con coco comienzan a instalarse con fuerza dentro de una categoría históricamente dominada por el té negro tradicional.

Según explica Cristián Pastene, Tea Trainer y representante de Dilmah en Latinoamérica, hoy existe un interés creciente por descubrir perfiles distintos y explorar preparaciones más innovadoras. “El consumidor ya no busca solamente una bebida caliente. También quiere experiencias nuevas, aromas diferenciadores y preparaciones más sofisticadas, incluso asociadas a mocktails y bebidas frías”, señala.

Así, el té comenzó a ingresar con fuerza al mundo gastronómico y de la mixología sin alcohol. Restaurantes, cafeterías y bares incorporan infusiones en mocktails, cócteles botánicos y preparaciones heladas donde el té aporta complejidad aromática, notas herbales y capas de sabor más refinadas. Del Earl Grey al mocktail: la nueva cultura del té El fenómeno de los mocktails —bebidas sofisticadas sin alcohol— ha sido clave en esta transformación.

En un contexto donde muchos consumidores buscan reducir el alcohol sin renunciar a experiencias gastronómicas elaboradas, el té aparece como una base ideal. Su versatilidad permite crear combinaciones complejas con cítricos, especias, hierbas y frutas frescas. El té negro aporta cuerpo y profundidad; el verde entrega frescura vegetal; mientras infusiones como chai o rooibos añaden notas especiadas y dulces.

Esta tendencia también dialoga con el crecimiento global de las bebidas funcionales y el consumo consciente. Hoy, una parte importante del público busca productos asociados a bienestar físico y emocional, pero también a momentos de pausa y conexión personal. En ese contexto, aparecen marcas que reinterpretan el consumo tradicional desde una mirada más contemporánea.

Es el caso de Sabha, firma chilena que trabaja con té Ceilán proveniente de Sri Lanka mezclado con ingredientes naturales como frutas, hierbas y especias. “Queríamos volver a lo esencial, pero desde una propuesta innovadora y cercana. Hoy las personas valoran mucho más esos momentos simples de pausa y conexión”, explica Indra Ribalta, jefa de marketing de Sabha.

La marca ofrece variedades de té negro, verde, chai y Earl Grey, además de infusiones de manzanilla y menta pensadas para distintos momentos del día, reforzando la idea de que el té ya no responde únicamente a un hábito funcional, sino también a una experiencia emocional y sensorial. ¿Por qué el té hace sentir bien? La ciencia también explica parte de este fenómeno.

Más allá del ritual y la experiencia, numerosos estudios han demostrado beneficios asociados al consumo moderado de té. “El té, después del agua, es la bebida más consumida del mundo”, explica Janet Cossio, académica de Nutrición y Dietética de la Universidad Andrés Bello. Según detalla, esta infusión elaborada a partir de la planta Camellia sinensis contiene catequinas y polifenoles —como flavonoides y teaflavinas— con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

“El consumo regular, entre dos y cuatro tazas al día, se ha asociado a una disminución del riesgo cardiovascular y a efectos protectores frente a algunos tipos de cáncer”, explica. Las diferencias entre variedades también son relevantes: El té verde destaca por su potente efecto antioxidante y su asociación con la salud cardiovascular. El té negro, el más consumido en Chile, aparece ligado a beneficios para la microbiota intestinal.

Las infusiones herbales, aunque técnicamente no siempre son “té”, se asocian a relajación, digestión y bienestar general. Eso sí, los expertos advierten que la preparación importa. Lo ideal es infusionar las hojas entre 70 y 90 grados durante unos cinco minutos para preservar sus propiedades y evitar sabores amargos.

También recomiendan moderar el consumo nocturno debido a la cafeína y evitar tomar té junto a comidas muy ricas en hierro, ya que los taninos pueden interferir en su absorción.