En complemento, Lilian Betancourt (PDG) declaró que “la educación debe desarrollarse en ambientes de respeto, convivencia y tranquilidad, pero lamentablemente hoy vemos situaciones que antes eran impensadas dentro de una comunidad educativa. Este tipo de iniciativas permite fortalecer el resguardo hacia docentes, asistentes y estudiantes, dejando claro que la violencia no puede transformarse en parte de la vida escolar”. Patricio Briones, también parlamentario del Partido de la Gente, se suma a la aprobación del proyecto, argumentando que “no podíamos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo se normalizan las agresiones a docentes y los daños a la infraestructura escolar”.
Si bien también valora la iniciativa, el diputado Antonio Rivas (PS) fue crítico respecto a cómo el Gobierno ha abordado la violencia escolar. En la sesión N°24, intervino señalando que “aumentar penas por sí solo no resolverá la crisis que estamos viviendo. Si el Estado aparece después de la violencia estamos llegando demasiado tarde.
Necesitamos prevención, salud mental, convivencia escolar, intervención temprana y familias presentes”. De esta manera, el proyecto avanza y pasa a una nueva fase en el Senado, continuando con la tramitación para una posible implementación que complemente la legislación relativa a la convivencia escolar.